¡Ya les salieron ganas de ser candidatos!

 

  • ¿Cuántos de ellos tienen fuerza para convocar a delegados?… Los corifeos de Mochilas, como las ratas, abandonan el barco cuando se hunde… ¡Bravos es campeón!

Por José Rubén Gómez Bernal

Si se trata de decir yo quiero, todos pueden levantar la mano. Decir yo quiero no basta. Me refiero al alud de “querendones” que se viene en el PRI, ahora que se aprobó el método de elección de sus candidatos, mediante asamblea de delegados. Ellos no harán otra cosa, que presionar para pescar. Si usted observa salen a la luz aspiraciones de priistas que, si bien algunos tienen un buen perfil para candidatos, en la realidad todo está definido para que las candidaturas priistas graviten en cuatro personajes: Andrés González Palomera, César Abarca Gutiérrez, Roberto González Gutiérrez y Francisco Javier Bravo Carbajal. Y no es porque ellos tengan más derecho que los demás, simple y sencillamente son los que vienen construyendo sus proyectos con bases firmes y sólidas. Sus aspiraciones no son coyunturales, las han cimentado a base de trabajo partidista y de servicios social.

De ahí en fuera son puro relleno—algunos se hacen presentes para satisfacer egos o porque los nostálgicos del poder los empujan–   y ganas de ponerles piedras en el camino a los que están perfilados, porque ellos saben perfectamente que nada va a pasar, que no tienen la mínima posibilidad en una convención de delegados que a estas alturas ya están comprometiendo sus votos. Como su nombre lo dice la asamblea de delegados será la que determine quiénes sus candidatos, y si conocen de política ya saben a lo que le tiran y por dónde está el camino, entenderán que llegan tarde. No tienen presencia, ni trabajo, tienen mucho tiempo de no pararse a las asambleas y los trabajos del partido, y “como dice el dicho” santo que no es visto, no es adorado.

La pregunta es si esos que levantan la mano tienen la suficiente presencia como para agenciarse delegados que los apoyen. Algunos estaban desaparecidos del quehacer partidista y de pronto saltan, otros de plano ya hasta andaban coqueteando con Movimiento Ciudadano, pero ni los pelaron, y ahora salen acá con que yo quiero. No es crítica hacia ellos, pues tienen todo el derecho del mundo a levantar la mano, pero es el contexto real que se vive, es evidente que solo servirán de comparsas a una elección que ya ha tomado ruta.

Los tigres de papel abundan. Ya veremos cómo algunos de ellos van a recurrir a las diatribas públicas de siempre “por no ser tomados en cuenta”. La convocatoria del partido pondrá algunos en su lugar, no se trata de un juego de toma todo, o todos ganan, sino de procesos en el que el PRI buscará llegar con sus mejores hombres a la batalla electoral, con los que estén mejor posesionados, y en esto no hay más que lo que se defina en la asamblea de delegados.

MOCHILISTAS CAMBIADOS A CEPILLISTAS

Dicen que cuando el barco se hunde, los primeros en abandonarlo son las ratas. El empleo de esta aseveración, con toda su carga negativa, se hace extensiva a aquellas personas que se retiran de un proyecto o le retiran el apoyo a una persona a la que siempre estuvieron lisonjeando, “haciéndoles la barba”, cuando las cosas comienzan a andar mal. Es así como a las ratas que huyen del barco se las percibe como traidoras, desleales o miedosas. Según la sabiduría popular, las ratas abandonan los barcos que se hunde, porque se supone que cuentan con una “instintiva pre-consciencia de la calamidad” –y el Mochilas se está hundiendo– que las conduce a buscar su propia seguridad o de los suyos en forma oportuna. Ahora bien, los acomodaticios en el Gobierno Municipal si ven el del Mochilas hundiéndose  lo mejor que se puede hacer es abandonarlo, intentando de esa manera preservar las canonjías de la ubre municipal, ya sean propias o para sus parientes, pero creo que el alcalde Arturo Dávalos Peña ya ha de tener visto quienes fueron esos “fieles mochilistas” que hoy le otorgan toda clase de elogios. Y es que ya se han dado cuenta que Arturo tiene muchas posibilidades de ser reelecto para que encabece a Movimiento Ciudadano en el 2018, con posibilidades de éxito. Si el barco mochilista se está hundiendo las ratas lo mejor que se pueden hacer es abandonarlo, intentando de esa manera preservar la vida.

En este caso no se trata de vida, se trata de vivales que antes hasta “señor” le decían al Mochilas, y hoy le dan la vuelta a ese amor, quieren seguir viviendo del presupuesto, lanzando loas a Arturo Dávalos Peña, cuando se perfila a su reelección, y ahora qué curioso hablan pestes del Mochilas, al que tuvieron en un altar.

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: