Vivir por siempre la Navidad

 

La celebración de la navidad es una gran oportunidad para hacer en nuestro hogar un ambiente de aceptación, unirnos y solidarizarnos con  los más necesitados, perdonarnos por todas aquellas ofensas y juntos agradecer a Dios por la vida. Este es el tiempo en que Jesús nace en nuestro corazón y acudimos a El conscientes de que es nuestro Salvador, para que tomados de su mano y siguiendo su doctrina caminemos seguros de que El es Camino, Verdad y Vida.

Con tristeza observo que cada día va en decadencia nuestras tradiciones navideñas como son: las posadas, villancicos, el nacimiento, el árbol de navidad, la misa de gallo etc. Inclusive estuve leyendo y soy testigo que algunas celebraciones en algunas escuelas, estas fiestas se llevan a cabo con canticos y tradiciones extranjeras, me pregunto, esta es la manera de inducir al amor a tu cultura y a tu patria. En fin todos debemos de ser responsables en la educación de nuestros hijos es la única forma de enfrentar con fortaleza; la pobreza, ignorancia, impunidad, corrupción y así llegar a la prosperidad con principios bien cimentados.

Debemos hoy en día, buscar prosperidad siendo optimista; que es tener la capacidad de apreciar, reconocer y valorar lo mejor de una persona, situación o experiencia y prestar atención a los éxitos y al potencial pasado y presente. Está muy relacionado sin lugar a dudas con la esperanza, con el deseo de hacer planes con la intención de alcanzar objetivos. Por eso reafirmo que el optimismo es una actitud positiva que forma parte de la inteligencia emocional. Pues bien contagiémoslo, el mejor regalo de Navidad.

Recuerdo hace algunos años en mi tierra natal mi Puerto Vallarta Jalisco del alma, estos días de Navidad los esperábamos con ansiedad, nuestras posadas eran auténticas, desde los personajes de María y José pidiendo posada, todos llenos de amor y al unísono cantábamos con emoción los canticos tradicionales. El lugar, nuestras calles, rincones, colonias en fin toda una fiesta llena de alegría, piñatas llenas de dulces, canelitas, ponche caliente, buñuelos, todos unidos sin distinción de clases sociales. Los adornos con faroles adornaban las puertas de nuestras casas y ventanas, las fiestas eran para todos, cuanta nostalgia.

El amor a tu pueblo y tradiciones, combinados con la pasión, entusiasmo, esperanza, valentía, vitalidad, persistencia y confianza, es capaz de cambiar nuestras vidas y hacernos más felices. Que mejor manera de terminar un año y empezar otro, viendo desde la ventana del optimismo nuestra persona y nuestro mundo. Urge pues estimados lectores que nos embriaguemos con una actitud positiva, para sacar adelante a nuestras familias y que la sociedad en donde convivimos se conduzca con armonía y una paz donde haya prosperidad para todos.

Debo de aceptar que cada época y cada necesidad de desarrollo, crea nuevas acciones que se convierten en tradiciones. Lo importante es que los países se esfuercen por conservar las que beneficien a todos y se enriquezcan con la nuevas, propias y copiadas de otros países. Pero que no dañen, sino que aumenten en obtener una vida mejor para todos. En lo particular vivimos en un destino turístico donde convergen muchas costumbres e ideologías por nuestra actividad, hagamos florecer lo nuestro.

Ahora me pregunto qué podemos hacer para que en estas fiestas navideñas pensemos en que podemos aportar al mundo, a nuestra comunidad, para así poner nuestro granito de arena en beneficio de la humanidad. Primeramente unir a nuestras familias y ser más solidarios, evitar la violencia, los gritos, recriminaciones y proponemos a tratarnos con cortesía. Buscar siempre nuestra superación donde exista el respeto para emprender un cruzada que lleve como fin la fortaleza de nuestra Patria.

En fin amigos, necesitamos vernos a nosotros mismos como personas capaces con  las suficientes cualidades, talentos y habilidades para resolver problemas y enfrentar las adversidades de la vida. Este es mi propósito de Navidad para hacer que nuestra dignidad se eleve a lo máximo para alcanzar nuestros sueños. Son tiempos de reflexión sobre todo de una entrega absoluta para analizar nuestras potencialidades y convertirlas en activos en nuestras vidas, nuestras familias, nuestras comunidades.

Ojala y todos fuéramos profetas. Ojala y cada uno de nosotros se abriera a los milagros del amor para el bien de todas nuestras familias y poder así superar el escándalo de un amor mezquino y desconfiado, envuelto en sí mismo e impaciente con los demás.

-.Les deseo una feliz navidad llena de amor, comprensión, paciencia y empatía. Dios los bendiga y que sus anhelos se llenen de gozo donde perdure la solidaridad, tolerancia y respeto.-

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