Urge clase política confiable

Siempre he tenido en mi mente el hecho de valorar a quienes por azares de la vida tienen el privilegio de gobernar en los tres niveles de gobierno. Admiro a quienes en sus planes de administración incluyen a todos los sectores de la población y se conducen con sencillez, honestidad, capacidad, inteligencia y creatividad. A través del tiempo son pocos los que llenan las expectativas y todos se pronuncian por ser incluyentes y al final parece ser que olvidan el significado del poder servir con dignidad.

El problema central del régimen mexicano  radica en encontrar una fórmula política moderna que venga a renovar el pacto entre la clase política y la sociedad. Es tremenda la lucha que se está dando en la actualidad por el poder, estando en juego un proyecto de nación vigente en nuestro País. Por lo tanto ha creado vacíos y la proliferación atomizada de feudos de poder. Ante esto urge hacer un frente nacionalista exaltando la solidaridad a la Patria, con trabajo planificado pero sobre todo con convicción y acción  renovadora al lado de la justicia y la  razón. Desechando aquellas alianzas que se den en perjuicio de los mexicanos, haciendo a un lado de las derivadas de los agoreros de la fatalidad así como de las perversas complicidades cuyo objetivo es la desestabilización, protegiendo siempre sus intereses políticos y económicos.

Necesitamos una nueva clase política en la que la lucha sea en la vigencia en la lucha de los principios basados en la que dieron origen a la constitución de 1917 en sus artículos fundamentales donde se toma en cuenta la equidad social, la economía productiva, los recursos naturales, identidad cultural, pero sobre todo la renovación moral de la nación. Esto exige un compromiso de cohesión de la sociedad a fin de que no perdamos la brújula para poder tener un proyecto que nos lleve a un mejor destino, donde triunfen los valores morales y por ende haya prosperidad donde exista la oportunidad para todos con paz y armonía.

Me queda muy claro distinguidos lectores que ante los umbrales del año 2017, llega a mi conciencia que no hay forma de reponer el tiempo. Se va y jamás vuelve, por eso es importante aprovechar cada minuto, cada instante de nuestra existencia y no desperdiciar las oportunidades de expresar amor y de recibirlo. Amar a esta tierra bendita nuestro México, Jalisco y Puerto Vallarta es mostrar como formar parte de su desarrollo de una manera activa. Jurar lealtad a esta tierra generosa buscando la unión de nuestras familias y comunidad. Los tiempos actuales, nos imponen la condición de ser hombres y mujeres de nuestra época. No imitadores, ni vanidosos, sino reflexivos y de carácter.

Es importante convocar a una forma nueva de convivir para coadyuvar con nuestros políticos donde empecemos a conocernos mejor, esto inicia desde la amistad que nos permite disfrutar de las vivencias que se han tenido, donde la estima y el respeto a crecido, solo así nos hace hacer frente a las adversidades. Humanizarnos es la mejor forma de sentir el verdadero sentimiento que nos conducirá a mejores estadios. A un pueblo le gusta se le tome en cuenta en las grandes decisiones porque ya está harto de la desconfianza y es entendible por las burlas, rechazo, discriminación, segregación etc. por eso es importante mostrar una actitud de apertura, aceptación e integración.

Pues bien hago votos para que renovemos nuestro espíritu navideño para alcanzar una renovación en todos los aspectos para construir un mundo mejor lleno de esperanza. Motivarnos en formar parte alícuota de los verdaderos gobiernos que buscan bienestar a nuestras familias; en caso contrario para señalarlo para que cumpla fielmente con el poder servir. La exigencia de construir el bien de la sociedad será congruente siempre y cuando se le dé una oportunidad de participación a las asociaciones que buscan en forma ética y profesional y con un alto sentido social contribuir a la grandeza de sus pueblos.

Veo con mucha tristeza en la parte local de mi tierra vallartense, que necesitamos de mayor cohesión, basta de ver buenas intenciones en las acciones de gobierno, urgen priorizar todas aquellas necesidades que están causando deterioro a la seguridad en todos los aspectos de nuestras familias. Dejarle de darle pan y circo a ciertos sectores de la sociedad más vulnerables, porque son paliativos que no resuelven sus problemas. Mejor proporcionarles mayores fuentes de empleo buscando su dignificación. Salir al encuentro de los problemas es la forma valiente para buscar su solución con evaluaciones periódicas que permitan medir en forma constructiva dichas acciones de gobierno.

 

-.El bien común siempre está ligado al ejercicio de la autoridad y es aquí donde la justicia social renace y solo puede ser conseguida teniendo como base el respeto de la dignidad del ser humano.-

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