Urge bienestar creciente

Para entender el bienestar social en su amplio sentido es necesario analizar los siguientes conceptos: La Alimentación como elemento básico para el desarrollo de nuestras facultades, la Salud como condición elemental del ser humano, la Educación como reclamo prioritario y atención sin medida, la Vivienda un bienestar básico sin el cual la dignidad está incompleta. Ante estos elementos primordiales en esta época tan convulsionada es tiempo de reflexión para que en su momento valoremos nuestras acciones en favor de los semejantes, sobre todo buscando convivencia ya que es importante relacionarnos, todo parte de la comunicación.  Es aquí donde se fortalece el dialogo y por ende se mantiene un equilibrio que nos permitirá vivir en armonía.

Cuando existen condiciones que permiten a diversas asociaciones y a cada uno conseguir lo que le es debido según su naturaleza y vocación, la sociedad asegura la justicia social. Señalo esto porque en la oferta de los gobiernos federal, estatal y municipal, así como en la oferta de los diversos partidos políticos y candidatos independientes, siempre enarbolan dicho concepto, por lo general no dicen cómo, cuándo y dónde se va alcanzar ante las actuales circunstancias, asunto sumamente difícil, pues aquí se inicia con la verdadera conquista de voluntades, al tratar de dar respuesta a reclamos añejos de nuestro propio pueblo.

El bien común está ligado siempre al ejercicio de la autoridad y es aquí donde la justicia social renace y solo puede ser conseguida, teniendo como base el respeto de la dignidad trascendental del hombre, o sea el respeto a este que implica respeto a los derechos que se derivan de su dignidad como criatura. Todos estos derechos son anteriores a la sociedad y se imponen a ella. Si no existiera la autoridad, tendría que apoyarse solo en la fuerza o en la violencia para obtener siempre la obediencia de sus súbditos. Hay que recordar que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, dotados de una misma alma racional, poseemos una misma naturaleza y un mismo origen.

Los problemas socioeconómicos solo pueden resolverse con la solidaridad de todos los mexicanos. Supone el esfuerzo en favor de un orden social más justo en el que las tensiones sean resueltas lo mejor posible y donde los conflictos encuentren su salida bajo una fácil negociación. Es la hora de probar capacidad y honestidad de quienes nos gobiernan donde nos garanticen un rumbo cierto a la prosperidad. Para todos es sabido cuando existe una planeación integral los proyectos se realizan, ya no se puede improvisar en la toma de decisiones.

En estos tiempos resulta necesario que la madurez política sobre todo de los líderes, resurja para evitar enconos, odios y rencores, porque la ciudadanía en lo general, cada día está más confundida por no existir planteamientos más claros y concretos. Lo que se busca es dignificar a la política, evitando protagonismos estériles que afectan la certidumbre de quienes buscan afanosamente un equilibrio dinámico y sostenido de esta gran Nación para seguir adelante y brindar a los mexicanos bienestar social creciente y armónico como reto principal.

En muchas ocasiones he comentado en mis opiniones periodísticas, sobre la ética política, ya que es la base para buscar la dignificación  de esta noble actividad que cada día se ve más deteriorada. Pero para ello se requiere transformarla a la luz  y asi lograr que no sea una actividad solo para unos cuantos; es fundamental ligar la acción pública a la vida cotidiana. Realmente la población está estrechamente ligada día con día de las grandes decisiones políticas ya sean positivas o negativas. Constantemente he insistido que la única salida que tiene México, es conformando una alianza para la integración de todos los mexicanos, que esta se haga con consenso, respetando cada uno de los puntos de acuerdo, fijando como meta principal prosperidad en todos los aspectos para todos.

Es el tiempo de la unidad, el de fijar un nuevas  acciones gubernamentales con certidumbre, ya que la experiencia histórica nos ha indicado que un pueblo sin voz, pierde su identidad. Por ello es necesario que los tres niveles de gobierno mantengan una política ágil y congruente al tiempo en que vivimos, con acciones participativas, trascendentes y oportunas que ayuden a las soluciones prioritarias en beneficio de la comunidad. Es necesario el construir una ciudadanía plena y fuerte como vía para resignificar la política y quitarle el estigma de ser un territorio de vicios y perversiones, que afirman que es cómo la ve el ciudadano. Urge pues avanzar por una vía civilizada y pacífica a través de pactos donde se ponga de manifiesto el gobernar para todos.

Pues bien estimados y respetados lectores, me queda claro que estamos viviendo una crisis de valores, siendo la más grande en el terreno moral y nos afecta en todos los aspectos de nuestra vida. Las tensiones entre los diferentes actores sociales se han agudizado y para algunos existe el riesgo de estallidos y violencia sociales. La extrema pobreza por consecuencia está afectando a millones de familias mexicanas en su aspecto nutritivo, educacional y de salud.  Estamos viviendo el resultado de la falta de participación política y cívica, es hora de unirnos bajo una mentalidad constructiva donde participemos no por inercia o por miedo o por coacción en las futuras elecciones, al contrario actuemos con un verdadero nacionalismo que es el que fusiona territorio y espíritu, esencia y anhelo, historia y futuro, para que tengamos una autentica convicción  y conciencia ciudadana.

-.Algo peor que la injusticia, la apariencia de justicia, que esconde una realidad manipulada, odiada, inequitativa. Una burla de Justicia.-

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