Un año con Buenas Intenciones

He tenido la curiosidad por conocer cada año que termina e inicia las distintas opiniones al respecto. Algunas van en el sentido de medir sus logros y otras en el análisis minucioso en sus formas de vida en sus distintas facetas, tomando en cuenta que la medida del tiempo se da de acuerdo a  las experiencias vividas. Dejamos a un  lado aquellos momentos donde las tristezas y los fracasos son parte de referencia en el blindaje del peregrinar en nuestra existencia, donde los pasos por la búsqueda de oportunidades llevan consigo un aprendizaje basado en el yo y sus circunstancias.

Recuerdo en una ocasión escuchando uno de los discursos del Papa Francisco que decía: Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en  mis años de vida, son de las personas pobres que tienen poco a que aferrarse. Esto conlleva a una reflexión que va más allá que un simple análisis, sobre todo porque en el maremágnum de nuestro peregrinar por la vida muchas veces no apreciamos lo que la naturaleza nos otorgó a cambio de nada. Que a veces no medimos el sentido de la esencia del trascender, y nosotros mismos buscamos justificar acciones que no van  en el sentido de la orientación adecuada a la verdadera perfección.

Vemos algunos rituales el día de la despedida del año y la bienvenida del que comienza y me ha tocado presenciarlos en su exacta dimensión con el usar ropa color rojo, comer 12 uvas, el salir a la calle con maletas, el aventar agua que han dejado 24 horas absorbiendo las malas vibras dentro de la casa, otros avientan lentejas y las recogen. Todo esto para obtener buenas vibras, riquezas y viajes. Creo que muchos que practican este tipo de acciones, son personas que tienen una relación superficial con Dios y con el prójimo. Lo mejor hacer el esfuerzo por ser mejores personas y para llegar es necesario ejercitar las buenas virtudes.

Todos hemos tenido algunas experiencias, existen años que son referenciales para lograr nuestros anhelos y otros que no queremos ni recordarlos. Pero al final todos son parte de nuestra formación  personal, porque lo que es cierto que tu cuerpo va poco a poco deteriorándose pero tu mente se va fortaleciendo porque va captando paso a paso en tu caminar. Dar gracias a Dios por un año más de vida y todas las bendiciones que nos dio, revisar lo que hicimos bien y mal para aprender de nuestros errores y por ultimo tener esperanza de que haciendo nuestro mejor esfuerzo, Dios siempre nos acompañara en los años venideros.

Cuando respetamos cada una de las etapas de nuestra vida, estas sirven de acicate en la consecución de nuestros anhelos, y todo inicia en el ser buenos hijos, después buenos padres en toda la magnitud de la palabra y el valorar la amistad como un instrumento que cohesiona el vínculo con la sociedad. Las comunidades donde nos desarrollamos siempre buscan el beneficio común y si existe unión es más sencillo contribuir a su prosperidad. Cada día que pasa es un día menos en nuestra existencia por eso todos los días son nuevos, tomemos en cuenta que la habilidad del ser humano radica en su adaptación a las circunstancias de los vaivenes del tiempo. Hagamos una reflexión que nos indique nos desarrollemos siempre pensando en un bienestar creciente y armónico que nos permita ser parte activa en la integración de nuestros pueblos.

A nivel local pocas son las veces que he dejado de estar un año nuevo en mi Puerto Vallarta Jalisco del alma, y no es el hecho de saber que mi tierra es un  paraíso, nací y crecí en esta tierra de promisión. En mis de más de 6 décadas todos los años son muy especiales. Lo importante estar con mi familia, poco a poco van partiendo por el camino de la eternidad pero queda en ellos su esencia, y la verdad la percibo. Me aliviana mucho el tener un rincón paradisiaco donde sus montañas y su mar se funden para recordar la vida natural. Lo esencial el amor a tu lugar de origen, en mi caso sumamente agradecido con mis padres por haber escogido esta tierra para ser parte de ella a mucho honor.

Los tiempos van cambiando, su estructura se va modernizando pero su gente sigue firme en sus anhelos, costumbres y tradiciones, es lo único que nos queda porque la avalancha del progreso está a punto de colapsar nuestra esencia. No dejemos que nos arrollen las ambiciones desmedidas, es tiempo de hacer un alto, hacer una análisis minucioso de quienes nos ha perjudicado; es necesario arrancar desde la raíz esa contaminación donde la impunidad y la corrupción siguen atentando en los espacios que la madre naturaleza nos otorgó. Esos falsos profetas que simplemente ven sus propios intereses sabiendo de antemano el perjuicio irreversible a nuestro medio ambiente.

Queremos ver años nuevos llenos de esperanza, donde reine la paz y siempre exista una prosperidad que llene todas las expectativas donde se respire un ambiente de fraternidad. Que nuestra gente ejerza un verdadero liderazgo donde la amabilidad y respeto sigan vigentes en esta tierra de promisión.

-.Les deseo un año 2017, lleno de felicidad pero más de amor a este México lleno de potencialidades y rezagos, donde crucemos estas  líneas para llegar a un equilibrio de prosperidad para todos.-

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