Sarampión: el virus que sigue sin cura y obliga a reforzar la prevención

  • Su capacidad para destruir defensas y provocar “amnesia inmunológica” lo vuelve peligroso y mortal, especialmente en niños. La vacunación y el control de síntomas siguen siendo las principales herramientas.

Por José Rubén Gómez Bernal

Y como no todo es política, pues vamos a comentar lo del sarampión que sigue aumentando su presencia en el país. En primer lugar está su gran capacidad de contagio ya que no hay un tratamiento específico contra el virus, y utiliza las células de cada persona para multiplicarse mientras que desaparecen las defensas naturales, quedando el organismo vulnerable ante otras infecciones durante meses. Por ello la interrupción de la memoria de las defensas y la destrucción de glóbulos blancos es un desafío para la medicina, porque el virus no tiene una cura o un tratamiento específico. No hay un fármaco que elimine en forma directa al virus, que tiene facultad para integrarse a las células y alterar el sistema de vigilancia del cuerpo. 

De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Virology, las razones por las que no hay cura contra el sarampión, son porque el virus se aloja en el interior de las células.

Está también la supresión inmunitaria, ya que al ingresar destruye los glóbulos blancos, que forman parte esencial del sistema de protección, quedando el organismo sin protección en las infecciones secundarías. Además está la amnesia inmune, ya que el virus elimina a los anticuerpos y obliga al sistema de defensa a reiniciarse frente a enfermedades ya superadas.

Ante la falta de una cura definitiva, los esfuerzos se enfocan en aliviar los malestares para evitar daños permanentes. Los cuidados que deben de tenerse si hay contagio, son hidratación y equilibrio de sales, para reponer líquidos y compensar las pérdidas por la fiebre alta y diarreas. La administración de vitamina A, con dosis específicas para reducir el riesgo de ceguera, y complicaciones pulmonares graves en la población infantil. Controlar la temperatura con medicamentos para bajar la fiebre, y brindar comodidad al paciente en esta fase aguda. 

En el proceso de recuperación el tratamiento del sarampión se basa en el control de los síntomas, y se requiere del aislamiento estricto del paciente para frenar la propagación del virus ya que puede sobrevivir por muchas horas. Igualmente debe de permanecer en confinamiento desde que es diagnosticado y hasta cuatro días después de la aparición del sarpullido. Es importante el reposo y ahorro de energía, para que el organismo destine fuerzas a la respuesta inmunológica por la invasión del virus.

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