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Ricardo «Siete» Macedo, símbolo del Imperial

Por José Rubén Gómez Bernal

Ricardo “Siete” Macedo Baumgarten, es un símbolo del grandioso pasado del Club Deportivo Imperial de Puerto Vallarta, club que más futbolistas formó algunos  de los que todavía pululan en las canchas en ligas de futbol de mayores. Ricardo confiesa en entrevista con El Sol Siempre Libres y elvallartense.com.mx, que en principio el Imperial no le gustaba, y que futbolísticamente nació en la Colonia Emiliano Zapata. Además, señala que su mayor orgullo fue ser parte de la Selección Vallarta, en la que escribió grandes historias, al lado de magníficos jugadores vallartenses. Le tocó jugar en “El Campito” mítico espacio entre el Hotel Rio y el Río Cuale, en donde la mayoría de los jugadores del centro de la ciudad iban a jugar, era la cita obligada para los futbolistas. No deja de lado su afición a las Chivas, equipo al que le va, desde niño. Revela que declinó el futbol profesional por los estudios.

— ¿En dónde nació Ricardo Macedo Baumgarten?

— Nací en Puerto Vallarta, el primer día de febrero de 1952. Mis papás, Salvador Macedo Miranda y mi mamá Teresa Baumgarten Joya.

— ¿Cómo está compuesta tú familia?

— Mi esposa es Maribel Romero Amaral y mis hijos José Manuel “Mame”, lo llamé así por mi hermano fallecido, que tenia el mismo nombre y le decíamos en casa “Mame, y  mi hija Viki, que también la llamé así en honor a mi hermana fallecida que tenía ese nombre.

— ¿De dónde procede tú apodo “El Siete” como todo mundo te conoce?

— Aunque soy “sietemesino” no viene por ahí. Me cuenta mi hermano Chava, que cuando yo tenía seis me gustaba mucho la canción de “El Siete Leguas”, y que me llevaba cantándola. Y cuando en casa me hablaban por mi nombre y no les contestaba me decían “El Siete” y que luego lo hacía. Después les decía que yo era “El Siete”. 

— ¿Ustedes la familia Macedo-Baumgarten son de las pioneras en Puerto Vallarta?

— Mi mamá nació en 1917 y mi papá en 1908. La familia de mi mamá nació en cabo Corrientes, pero por aquellos años era una misma familia pertenecía a Puerto Vallarta. Nuestra casa estaba contra esquina de la Escuela Primaria 20 de Noviembre, por la calle Morelos, en el centro del puerto, a una cuadra del malecón.

— ¿Cuántos hermanos?

— De arriba hacia abajo, Salvador, Rafael “El Kiri”, Teresa, José Manuel “Mame”, QEPD, Ricardo “El Siete”, Viky, QEPD, Rodolfo “Popo”, después de cinco años nació “Pirri”.

— ¿Y cuántos jugaron futbol?

— Todos jugaron menos “Mame” a él le gustaba mucho la naturaleza, la excursión por las playas, ríos y montañas, era diferente de otro estilo de vida, gozaba mucho de la vida, de su Puerto Vallarta. Era muy bien parecido, güero, alto y de un carácter agradable.

—¿Cuáles fueron tus inicios en el futbol?

— Como todos en aquellos años, jugando en el barrio, en la calle, en la playa, en el malecón. Para jugar formalmente hicimos un equipo de amigos del barrio de la calle Morelos, del Malecón, y del centro. Entre los que conformamos el equipo eran Beto Joya, Armando “Chato” García Bernal, “Bubi” Joya,  “Tovar”, Ernesto Covarrubias, Arturo Cervantes, Sergio Arat “Chechas” Cervantes, Rafael “Piteco” Flores, Carlos Villanueva, entre otros.

— ¿Cómo se llamaba el equipo, ustedes eran jóvenes, contra quién jugaban?

— Chicos Malos, nos fue muy bien, pues concertábamos partidos amistosos contra equipos de jugadores más grandes de El Pitillal, Las Juntas, e  Ixtapa. Y aunque parezca increíble les ganábamos y en muchas ocasiones los goleábamos.

— ¿Y después?

— De lo que te hablo, es de cuando teníamos 14, 15 y 16 años, todos nos enseñamos a jugar en “El Campito” en la calle, en la playa, ya que no entrenábamos ni teníamos un técnico.  Yo tenía 13 años y “El Chato” García, con 14 años ya jugaba en el Social Vallarta, fue el jugador joven más en debutar en nuestro máximo futbol, la Primera Fuerza, formamos un equipo muy rápido y técnico.

—¿Cada quien tomó rumbos diferentes?

— Sí, Panchito Ávalos  se fue a jugar con don Poncho Díaz Santos, al Social Vallarta. Yo quería jugar en donde ellos estuvieran, pero don Poncho no me quiso porque estaba muy chiquillo. Entonces me fui al Imperial, en donde un tal Benito tampoco me quería, ya estaba en el equipo “El Piro” Curiel, los de la Colonia 5 de Diciembre, los del Parque Hidalgo, entonces tenía 14 años y la verdad es que me agüite.

— ¿Y qué hiciste?

— Panchito Ávalos jugaba en el ACJM, dependiente de la iglesia. Y me invitó y ahí estuve, jugué como ocho juegos, fue el primer equipo que jugué. Total, que se acabó el torneo y entonces Beto Joya me dijo que porque no jugamos ahora en la Segunda Fuerza de la Colonia Emiliano Zapata.

— ¿Fue bueno el cambio?

— La Colonia era un equipo malísimo, que a cada rato le metían goleadas. Nos fuimos Beto Joya, “El Bubi” Joya, “Marti” Tovar, Toño “El Cagado” Morales, “El Polilla” Cárdenas, QEPD, y yo. En total nos fuimos seis jugadores a Colonia, a jugar a la Segunda Fuerza de Colonia Emiliano Zapata.

— ¿Y cómo les fue?

— Bastante bien, ese equipo de ser el más malo de la Segunda Fuerza, fuimos campeones, con los seis que nos fuimos a reforzarlos. Es una historia para contarse, fuimos campeones y no perdimos un solo partido. Éramos una aplanadora, una máquina de hacer goles, metimos más de 160 goles. El campeonato estaba formado por dos grupos, en uno estábamos nosotros y en el otro el Imperial, el campeón de cada grupo jugaba la final. Nosotros llegamos muy fuertes porque nos tocaron equipos como El Valle, San Vicente y otros de los que ya no me acuerdo, y los goleábamos.

— ¿Me imagino que la final fue de campanillas?

— Presentó para nosotros un gran reto, enfrentaríamos al Imperial que traía como siete jugadores de la Primera Fuerza, para que se den una idea, traían a “Lolo” García, a “Bola de Humo” Reglas, “El Güeron” Peña, entre otros, a los jugadores de la Primera Fuerza les permitían jugar en la Segunda. En la charla previa nos preguntábamos que qué íbamos a hacer, y dijimos lo que hemos venido haciendo en el torneo, jugar como sabemos, hacer lo que nos gusta y ganamos la final dos goles a uno. Yo anoté el segundo gol. Yo creo que en el Imperial estaban bravos, y sobre todo Guille, que yo no lo conocía, pero estaban acostumbrados a ganarles a todos. En el goleo hicimos también el “trenecito”, yo quedé campeón de goleo con 38 anotaciones, Beto Joya me siguió con 34 y “Bubi” Joya con 30, metimos entre los tres más de cien goles.

— ¿Qué siguió después?

— Entré a la Secundaría ETI 49 y ahí me encontré con varios jugadores, como tú “Matanchén” que estabas en la Técnica Agropecuaria. El prefecto eran don Juanito, paisano de don Poncho, de Ameca, el director de la secundaria era Chávez Aguilar y a sugerencia de Fisher, nos mandó llamar a los que jugábamos futbol entre ellos Conrado Casillas, Manuel “Chango” Muro, José Manuel “Chalaica” Santana, “Piro” Curiel, Manolo Rosales, por cierto un jugador de alto nivel, muy bueno, alto fino muy bueno para jugar, parecido a uno de los grandes jugadores de Puerto Vallarta, “El Pato” QEPD, que pudieron llegar al profesional. Como no teníamos portero y tu jugabas la posición en el Social Vallarta, pues te tocó. Otros jugadores eran Carlos Lara, Blas Rolón de Jarretaderas, Jesús Méndez, Jorge Gamboa. Jugadores de Imperial en su mayoría, Social y yo era el único de la Colonia. A todos los jugadores nos dieron la Carta de Retiro.

— La ETI fue un equipo que hizo historia en la Segunda Fuerza.

— Así es. Perdimos un solo partido, teníamos un equipo de mucha velocidad y de futbol de toque, Colonia Emiliano Zapata, era un trabuco, nos ganó con un punto, allá estaban todos mis compañeros, menos yo. Con ellos perdimos en la primera vuelta 2-0 y en el regreso empatamos a dos-dos, por lo que pasó a la final. Nosotros quedamos en tercer lugar. En ese torneo dicen que comenzaron a jugar “Toto” Delgado y “Meño” Delgado, pero no me acuerdo de ellos.

— ¿Cómo fue tu llegada al Imperial?

— Después me quedé jugando en el Social Vallarta, yo quería regresarme a Colonia, pero fue Apolonio “Poñoño” Robles, el que me convenció para que me fuera al Imperial, y desde ahí viene mi historia con el equipo.

— ¿Alguna anécdota de tu carrera futbolera?

— Sí son recuerdos bonitos, mira yo estaba estudiando en la Ciudad de México, y una vez me trajo la Colonia Emiliano Zapata a jugar contra Imperial, eran como 18 horas en camión, salía a las ocho de la noche y llegaba a las cuatro de la tarde del sábado, y el domingo jugar y regresarme en cuanto terminara el juego, e irme a clases a las cuatro. Mi pretexto fue que tenía exámenes, pero ofrecieron que me viniera en camión y me regresaban en el avión, y me cumplió Gonzalo Delgado, me regresaron en avión. No lo podía creer llegando ya tenía mi boleto para regresar. En ese juego le metí un gol al Imperial. La anécdota es que después fue al revés, Imperial me trajo para jugar contra Colonia, ni pedía permiso a mis padres, cuando llegaba se sorprendían y me preguntaban ¿y tú, que haces aquí?

— ¿De tu participación en la Liga de Profesionistas?

—  Comencé en Profesionistas cuatro torneos después de que inició, es que jugaba en la Liga Hotelera, en la Restaurantera, en la Dominical, hasta que dije ya basta porque llegaba sin fuerza a jugar dejé todas las ligas y entré a Profesionistas. Jugué muy a gusto, era un futbol más tranquilo, de mejor nivel.

— ¿En Administradores tus mejores tiempos?

— Jugué un año con Administradores me salí y fui a Médicos, pero me regresé, y de 14 campeonatos logrados por los Rojos, gané 8 como jugador, dos como técnico y otro como auxiliar técnico.

— ¿El mejor recuerdo?

— Para mí fue un orgullo pertenecer a la Selección Vallarta, jugué muchos partidos, pero el mejor recuerdo es de cuando empatamos a cinco goles con la Universidad de Guadalajara, que era un equipazo, me tocó macar a Nájera, y lo traje a raya. Y te comento que yo fui directo a la Selección Vallarta, no jugué ni en infantil ni en juvenil porque no me dejaron porque ya estaba en la Selección Vallarta, de la que me retiré a los 26 años, cuando vinieron otros jugadores de mucha calidad y se dio el cambio generacional.

— ¿Tuviste invitaciones para jugar profesionalmente?

— Claro, Tepic me hizo varias invitaciones, pero nunca se los dije a mis padres porque no sabía si me dejarían, luego en la Ciudad de México un tío con el que vivía, me rogó como dos años para que me fuera a probar a los Pumas de la Universidad, pero era lo mismo, no lo acepté. Me decía que tenía muchas facultades.

— ¿De tu participación en el futbol profesional?

— Después de salir de la Selección Vallarta jugué un torneo en la Tercera División local, Pelícanos, lo hice por sentir lo que era jugar de profesional, dejé de jugar en el siguiente, y luego al salir Meléndez de la dirección técnica me invitaron. Fui DDT de Pelicanos, y Nacho Curiel el preparador físico. Al siguiente torneo seguí como técnico y en lo físico Rincón, algo que hasta hoy en la historia de nuestro futbol, nadie ha logrado.

— Después de toda esa experiencia acumulada en tu trayectoria, ¿cuál sería tu mensaje a los jugadores?

— Que se cuiden el alcohol es bueno para socializar, pero no para tomarlo y pasarse, si lo pueden evitar mejor. Que escojan dos equipos para jugar para que puedan jugar más tiempo y eviten lesionarse. Mi filosofía es jugar sin miedo, si les gusta el futbol que lo hagan con ganas sin menospreciar al rival. 

— Ricardo un placer que nos haya compartido tu vida deportiva.

— Gracias a El Siempre Libres y al vallartense.com.mx por permitirme hacerlo.

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