Razonar en esta Tierra Prodigiosa

Por Humberto Famanía Ortega

Cuando tengo la necesidad de meditar por unos momentos, la costumbre de caminar por la orilla del mar o por el malecón de mi bella tierra Puerto Vallarta Jalisco me ayuda a tener claridad en mis  pensamientos. Este paseo peatonal es un lugar de concurrencia tanto de turistas como de los mismos habitantes y sobre todo se aprovecha el atardecer y por las mañanas las caminatas obligadas bajo una brisa de mar combinado con el aire fresco de la montaña. Nos motiva a salir de nuestras casas a gozar de esas delicias que solo Dios nos obsequia, y las lluvias de hoy en día son un deleite.

Por eso aprovecho estos recorridos para razonar sobre situaciones propias de una ciudad dinámica que nos invita a perfeccionar la oferta que tenemos en materia turística. Somos testigos fieles de los adelantos de la tecnología para el control de las prestaciones de servicios, vías de comunicaciones modernas tanto en el aeropuerto como en la terminal marítima y seguramente seguiremos observando más cosas que resurgirán a través del tiempo. Lo lamentable es que la cultura en general se está estancando, esto daña a nuestra comunidad enormemente, urgen nuevas formas de estímulo y promoción para que todos contribuyamos a promoverla.

Nos toca a quienes habitamos este hermoso rincón del norte de Jalisco, crear conciencia que gracias a nuestra naturaleza somos lo que somos, ya  la amenaza es constante por la depredación y la falta de responsabilidad. El crecimiento anárquico es constante, los efectos en la falta de servicios municipales está ocurriendo y todo por no contar con una planeación integral, urge someter con leyes y reglamentos a todos aquellos desarrolladores y constructores que no cumplen con los servicios básicos, por eso el problema le rebota a las autoridades municipales. Estamos a tiempo de ratificar el rumbo, contamos con hombres y mujeres preparadas e instituciones educativas que tienen la obligación de abonar al desarrollo.

Pues bien la clave importante para lograr prosperidad será siempre la voluntad política de las autoridades tanto, municipales, estatales y federales, donde todas las acciones que se lleven a cabo estén bien consensadas por todos los sectores de la población y así mantenerlos activos. Decía Don Guillermo Rossell de la Lama amigo entrañable, maestro y gran estadista. “Sumemos e integremos hombres y mujeres, comunidades, municipios, estados, naciones, continentes y espacios cósmicos, en actos morales de evolución  que exalten los valores locales y alcancen esencia de orden universal” de aquí que brota como una exigencia, el justificar nuestra existencia.

Para sumar todos los esfuerzos, es necesario comprometernos ante la sociedad para constituir una alianza para la integración, y así nos conduzca a actuar, planificando y programando, politizando modernamente a nuestros pueblos, creándoles místicas de acción  con la esencia de nuestros valores para darle a nuestros objetivos un sentido de orden y a las actividades del ser humano una meta de superación para hacer que las cosas sucedan. Eso sí habrá que plantearnos los problemas con solidaridad hacia el futuro, hacia la renovación que habrá de tomar la dirección de la nueva sociedad, siempre estar con ellos en sus propuestas para salvar las estructuras caducas de nuestro mundo.

Necesitamos abandonar los dogmas políticos y tecnocráticos que nos limitan; por el contrario construyamos estructuras sensibles al cambio, propongámonos  al lado del pensamiento nuevo, del pensamiento joven. Actuemos con conciencia histórica, pero con proyección en los nuevos e infinitos litorales de nuestro moderno mundo del espacio. Es necesario entender que toda nueva era nos conduce a la necesidad de dar una cabal interpretación a nuestros cimientos jurídicos, económicos, normativos y formativos de nuestra nación, estado y municipios; restructurar, incluso la actitud política frente a la demanda del cambio.

Decía Alejandro Solzhenitsyn que  “La angustia por el constante deseo de tener más cosas y un mejor estilo de vida, hace que muchos rostros de occidente, muestren las marcas de la preocupación y aun de la depresión, aunque es costumbre disimular esos sentimientos” En este aspecto la mayoría de los seres humanos, no ha llegado a definir cuáles deben de ser sus prioridades, es lógico pensar que todos deseamos vivir bien. La comunidad en donde te desarrollas te impulsa a tomar determinaciones en donde el estímulo cuando se hace en servicios para todos, sirve para buscar el progreso de nosotros mismos y en las familias a las que pertenecemos. La unidad de todos es lo básico para lograr con mucho éxito todas aquellas acciones de servicios comunitarios.

Es hora de responsabilizar a la juventud para poder entregarle paulatinamente los mandos para que lo trasformen en estructura de acuerdo a un  orden social nuevo, equilibrado e integrado, con principios bien fortalecidos, para poder seguir utilizando la libertad irrestricta para edificar con sensatez y con hechos positivos, un propio destino. Pero para esto se necesita que la voz de la experiencia, lleve consigo un cumulo de lecciones de vida que traducidas al buen entender de los jóvenes, sean captadas y puestas en práctica. Los valores morales son los más importantes porque de alguna forma los estudios de cualquier nivel sirven para la formación del individuo.

En fin estimados lectores, para concluir, deseo plasmar en estos razonamientos que en la actualidad los individuos están más orientados hacia las tareas que las relaciones y en consecuencia, son más eficientes en sus labores que en sus vínculos personales. Siendo así consideremos en primer lugar el área de las relaciones,  que es el terreno en que nos mostramos más débiles. De aquí las consecuencias en las desintegraciones de las familias. Lo que me queda claro que corregir al que yerra es un deber que recae principalmente en los padres, solo un poco menos en los maestros y demás educadores. Este deber está muy claro, lo que no siempre tenemos tan claro es que el ejemplo es siempre más convincente que las amonestaciones.

-.Cuando no tenemos claridad a donde nos dirigimos, no tiene importancia donde estamos. Solo cuando sabemos cuál es nuestro propósito, hacia donde vamos, podemos tomar decisiones respecto a cómo usar nuestro tiempo.-

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