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Playa de Los Muertos en «coma» por COVID-19

  • Camastros plegados, vendedores sentados en las pocas mesas de restaurantes que aún se encuentran abiertos

Camastros plegados, vendedores sentados en las pocas mesas de restaurantes que aún se encuentran abiertos, sillas amontonadas una sobre otra, es el panorama que actualmente se pude observar en la llamada Playa Los Muertos, la más popular de Puerto Vallarta.

Durante un recorrido realizado por dicha zona, el común denominador era vera a los pocos trabajadores tratando de vender lo que fuera con tal de llevar un peso a sus casas y poder alimentar a sus familias.

Al mediodía de este miércoles, las sillas y camastros de la mayoría de los restaurantes de playa estaban amontonadas, ya que no había turistas que abarrotaran los diferentes sitios de alimentos que hay en la zona.

La gran mayoría de los comercios permanecían cerrados, aunque algunos, esperanzados en vender alguno de sus productos permanecieron abiertos, pero el común denominador entre ellos era decir en tres días nada he vendido.

Algunos empresarios decidieron que a partir del miércoles no abrir sus locales, tal fue el caso del Cuates y Cuetes, donde estaban sus trabajadores, pero la cocina no había abierto, no tenía caso consumir energéticos si la gente no iba a llegar al sitio.

Cuando pasé a tomar una foto al Cuates y Cuetes, una de las personas que estaba en el sitio, con la amabilidad que caracteriza al pueblo vallartense se refirió a mí diciendo “cuando esto pasé lo invitamos a la reapertura”.

Mientras que vendedores permanecían en el sitio tratando de contactar a los pocos turistas que caminaban por el sitio, sin tener mucho éxito, “desde hace tres días no he vendido nada” señaló uno de ellos.

En uno de los restaurantes, las mesas que normalmente son usadas por los comensales, esta ocasión fueron ocupadas por cuatro vendedoras, para mitigar un poco el calor que al mediodía de este miércoles se dejó sentir en Puerto Vallarta.

Mientras que en algunos negocios se aprovechaba para realizar labores de mantenimiento y en otros, los trabajadores se hacían bromas entre sí, para poder pasar el momento más ameno, al tener una total ausencia de clientes.

Por: Adolfo Torres Martínez / siemprelibres.com

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