Oficio de Servir

Por Humberto Famanía Ortega

A casi siete décadas de mi vida, mi agradecimiento a Dios por darme la capacidad para asimilar con mucha profundidad los errores y los aciertos a través del tiempo. Primero quiero rendir un homenaje a mis padres que forjaron en mí una persona con principios, ejemplo vivo que día a día me sirve de acicate para vencer las adversidades. Crecer en una familia donde siempre existió el amor y el respeto, elementos esenciales para integrarnos y asi poder servir a la sociedad donde nos desarrollamos.

Recuerdo cuando curse la primaria en la escuela pública  20 de noviembre de Puerto Vallarta Jalisco, todos los alumnos convivíamos sin mirar clases sociales, los maestros siempre con gran cariño nos atendían, además que nos enseñaron a elaborar trabajos manuales para practicar la creatividad, nos infundían el amor a nuestra patria y al lábaro patrio y cantábamos con gallardía el himno nacional con honores a la bandera. Desde ahí se empezaba a sembrar conciencia para servir a nuestras familias y la comunidad donde vivíamos.

En la secundaria ETI 49, la disciplina era básica, por la mañana estudiábamos las materias académicas y por la tarde escogíamos un taller para prepararnos en diferentes especialidades y asi servir a esta región costera. Cuando existe orden forjas tu carácter y te infunden el respeto a tus semejantes pero sobre todo te vuelves más organizado para lograr un aprendizaje que sirva a asimilar mejor la enseñanza de los maestros. El ejercicio físico era obligado, los deportes se fomentaban en diferentes disciplinas, participar en los desfiles  era gran estímulo para mostrar nuestras habilidades.

Creo sin temor a equivocarme que tanto en la primaria como en la secundaria fueron primordiales para decidir hacia dónde dirigir mi existencia para justificar mis acciones. Naturalmente con el apoyo de mi familia logre cursar la preparatoria y la universidad, pero recuerdo que muchos de mis compañeros que no cursaron estudios superiores han sido muy exitosos por su capacidad y trabajo organizado. En estos tiempos entre al concurso regional de oratoria y obtuve el primer lugar, me ayudó mucho porque sembró en mí el interés para incursionar en la política, recuerdo con cariño y respeto a mi maestro Eulogio López Almaraz qepd que me enseño el arte de hablar en público.

Uno de mis ejemplos a seguir mi padre Andrés Famania López qepd, hombre intachable, funcionario responsable que sirvió al gobierno federal con lealtad. Observaba como trabajaba como jefe de la aduana perteneciente a la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, y con carencia de personal administrativo, nunca lo oí quejarse, él tenía que hacerlo todo, cosa curiosa al fallecer al nuevo jefe lo dotaron de todo lo necesario, pero él sirvió con emoción hasta el final de sus días. El espíritu de servicio fue la guía que hizo entregar buenas cuentas en la administración de esta dependencia, un expediente limpio de su actuación, con orgullo lo digo.

Mi madre María Luisa Ortega de Famania qepd mujer de hogar con diez hijos, supo educarnos con mucho amor, fortaleciendo con muchos valores a la familia. En sus tiempos libres sirvió a la Unión Femenina Católica Mexicana, formando grupos de señoras donde evangelizaron, al mismo tiempo trabajaron arduamente con emoción e inteligencia en la construcción de iglesias y ayuda humanitaria a los más desprotegidos. Como no me voy a sentir orgulloso de una mujer que supo entregarse en cuerpo y alma a su prójimo. Caritativa, me tocó ver su forma de tratar a quienes la buscaban con la finalidad de un consejo o bien de una ayuda para amortiguar las necesidades prioritarias.

Ahora en día con esas bases que me enseñaron mis padres he sabido aquilatar con respeto a muchas personas que desinteresadamente ayudan a la sociedad donde conviven sin aspavientos. La vocación de servir se adquiere cuando existe convicción por ayudar, orientar, participar en eventos de beneficio social. Es tiempo para los que más recursos tienen, sacrifiquen utilidades y las destinen a la búsqueda de la justicia social mediante procesos transparentes con objetivos precisos y las metas se midan con exactitud al tiempo de ejecución y termino de sus acciones.

La ambición por el poder cada día resulta alarmante, porque son capaces de arrollar a quienes se les atraviesan en el camino. Creen que con paliativos y con recursos desviados en su propia promoción y de su grupo, provenientes de los impuestos de la propia ciudadanía se van a hacer de buena imagen. Hoy tenemos una sociedad más demandante que hará que cambie una nueva forma de gobernar donde con cuentas claras se adquiera confianza. Ya son los tiempos de hacer verdaderas campañas donde los recursos los obtengan de quienes creen en el proyecto político y se haga a un  lado los otorgados por el propio gobierno; fuera paternalismo.

Siempre he dicho en diferentes ocasiones que la obra de un gobierno no radica en la abundancia ni en el prestigio, sino en el poder servir sin distingos. Lo vemos constantemente a nivel local, estatal y federal como se empiezan a mover las piezas para la sucesión y se asemejan a esclavos de los que ostentan el poder. Hago votos porque todo esto termine, ya somos adultos, la democracia está exigiendo nuevas formas de elegir a nuestros gobernantes. Es hora de unirnos en defensa de los valores espirituales y morales, en contra de la presión del materialismo galopante y la laxitud moral.

Son tiempos de cambio, ahora si la vocación para servir tendrá que reflejarse; fuera falsos redentores, aduladores y promotores del infortunio. Gradualmente veremos como a nivel federal, estatal y municipal se estará depurando a quienes han lucrado y siguen lucrando con sus puestos, ante los ojos de todos sabemos quiénes son; espero que tengan vergüenza y se retiren del servicio público sobre todo a los que no sirven con emoción y capacidad comprobada, esperando también  se castigue a los corruptos

-.Distinguidos vallartenses debemos de dirigirnos a nuestro Creador con la presteza de la fe viva y con la fuerza de amor ardiente para que nos ayude a servir activamente a nuestro prójimo.-

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