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Movimiento vallartense contra el ruido

  • Hartazgo de la ciudadanía ante uno de los problemas de más acelerado crecimiento
  • Las autoridades tienen la responsabilidad de trabajar por la tranquilidad de las familias

Por José Rubén Gómez Bernal

El hecho de que cada día crece más el movimiento contra el ruido en Puerto Vallarta, indica el hartazgo de la ciudadanía ante uno de los problemas de más acelerado crecimiento, el ruido que se esparce a lo largo y ancho de la ciudad y el municipio. El problema no es de hoy, viene de mucho tiempo atrás en el que los diferentes gobiernos municipales han dejado crecer irresponsablemente el problema al ritmo del crecimiento de la ciudad.

El problema del ruido se ha acentuado en los últimos tiempos debido a la proliferación de negocios en dónde hay música, y las autoridades son omisas, o actúan en contubernio, siempre con la letanía de que están «protegidos», lo que utilizan como camuflaje para no actuar.

Son muchas las historias que se cuentan del pasado titular de Padrón y Licencias, que entró con una mano atrás y otra adelante y ni siquiera tuvo precaución de ser discreto ni ocultó lo bien que le fue. Fue omiso en sus responsabilidades, expandiéndose la impunidad por todos lados.

El gobierno de Morena tiene la responsabilidad de trabajar por la tranquilidad de las familias, sin menoscabo de los negocios ruidosos aplicando su autoridad, buscando la armonía que no es otra cosa que moderen el volumen a sus aparatos de sonido.

En los barrios y en las colonias el ruido es un serio problema. Uno de los principales motivos de la mala convivencia entre vecinos, que muchas de las veces terminan en pleitos y más cuando hay alcohol de por medio. Es natural que haya diferencias, todos tienen derecho a la tranquilidad por eso cuando reportan a la policía y no les hacen caso la situación empeora. O va la policía y los ruidosos le bajan el volumen pero en cuanto se van le vuelven a subir.

Y esto se vuelve un círculo vicioso al que otros ayuntamientos han encontrado solución, como es el caso de Guadalajara, que si detectan antros o vecinos ruidosos les aplican el reglamento, los multan y se les agrega al pago del predial. Además, el ayuntamiento metió en cintura a los grandes negocios a base de multas y constante vigilancia.

Existen otros ayuntamientos como en el de Hermosillo, que mantienen buenas respuestas a los reportes vecinales del ruido, han logrado con éxito el control de los vecinos ruidosos. En Puerto Vallarta los que más contaminan son los negocios, restaurantes, antros, etc., que está en manos de la autoridad meterlos en cintura.

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