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Miguel «Niño» Leyva y su increíble historia: «Nunca fue mi proyecto de vida ser profesional»

ASÍ VE MATANCHÉN LA CASCARITA

  • ENTREVISTA A MIGUEL “NIÑO” LEYVA RODRÍGUEZ

Por José Rubén Gómez Bernal

También nacido en el bravío barrio de El Parque Hidalgo, ombligo de grandes futbolistas como los Curiel Madero, Demetrio Madero García, Juan Pablo Montaño, Carlos Madero, Héctor “Jeringas” Flores, Cándido Montaño, “El Indio” Durán, César Gutiérrez, algunos de ellos jugaron en el futbol profesional mexicano, “El Niño” Leyva Rodríguez, hace sorprendentes revelaciones en la entrevista concedida a El Sol Siempre Libres y elvallartense.com.mx, confiesa que el futbol profesional nunca fue su proyecto de vida, a pesar de que sus técnicos le auguraban llegaría a ser figura en México. Confiesa que “nunca tuve la sed de buscar el profesionalismo”, pero que siempre se entregó al trabajo de los entrenamientos en busca de ser el mejor.

Su habilidad como delantero y goleador lo llevó a ser considerado con futuro, inclusive esa habilidad que tenía para encarar y eludir a los rivales, lo llevó a crear jugadas, que después varios jugadores del futbol profesional las pusieron en práctica. Revela que Puerto Vallarta y su familia estuvieron en su pensamiento en tanto duró su aventura en los Diablos Rojos de Toluca, equipo con el que debutó jugando de visitantes contra San Luis. Se dice orgulloso de su familia en donde sus primos y tíos fueron de una generación, que le dio impulso al futbol vallartense.

— ¿En dónde naciste?

— En Puerto Vallarta, el 6 de enero de 1953, tengo 57 años. Casado con Alicia Cuevas Robles, nuestros hijos Cristian Gabriel, Jennifer Estefanía y Alan Miguel, todos Leyva Cuevas. Mis padres Miguel Leyva Ólan, mi mamá que en paz descanse, Rosalinda Rodríguez Flores. Muchos no conocen la historia de la familia, y me preguntan cómo son mis parientes por decir, Demetrio, Cándido, Gringas, los Curiel, Enrique “Indio” Durán. Todos estamos relacionados con parentesco, pero los apellidos se han ido perdiendo por los padres. Nos criamos casi todos en el barrio del Parque Hidalgo. Mi mamá Lola, mi abuelita, es hermana de la mamá de los Curieles, y la mamá de Demetrio, es hermana de mi mamá Lola. Por todos lados estamos emparentados y somos familiares muy cercanos. Todos desde mi tatarabuelita vivíamos en la misma cuadra del Parque Hidalgo.

— ¿Cuáles fueron tus primeros contactos en el futbol?

— Me crie a una cuadra del mar, a la vuelta de la calle Venezuela, y mi familia toda futbolera, pues crecí viendo futbol. Nosotros nos hicimos en la playa, por aquellos años para ver un partido de futbol teníamos que buscar en donde conectar la televisión para ver los partidos, con antenas que teníamos que colgar desde lo alto para poder verlo.  Mi infancia fue jugar diario en la playa con mis hermanos con mis primos más grandes que yo, pero de mi camada, te puedo decir que también salieron muy buenos jugadores.

— Qué recuerdos, ¿no?

— Claro, cuando te habló de mi familia es muy bonito. Mira, mi hermano Cheli Leyva tuvo muchas cualidades para jugar profesional era un gran jugador. Tuvo todo para hacerlo, pero no se logró. También “Pichui” Curiel, tenía grandes condiciones. Cito dos solamente de mi camada de amigos. Jugábamos tremendas retas en la playa, cuando bajaban los de El Cerro, eran grandes partidos playeros porque El Cerro también tenía jugadores de mucha calidad.

— ¿Jugar en la playa te sirvió en tu carrera de futbolista?

— Nosotros los vallartenses tenemos una ventaja sobre los de la ciudad. Jugar en la playa te sirve mucho agarras mucha fortaleza en las piernas y lógicamente te hace más hábil, controlar y conducir un balón en la playa es mucho más complicado que en la cancha. Nosotros nos enseñamos a jugar con balón de cuero y descalzos.

— ¿Tu ingreso al futbol?

— De chico, me tocaba ver jugar a Imperial, Social Vallarta, Colonia 5 de Diciembre, Colonia Emiliano Zapata, Garza Blanca, Gacelas, todos los juegos en aquellos años eran de muy buen nivel. Desde las 12:00 y hasta el 18:00 horas eran grandes encuentros en la cancha de la unidad deportiva Agustín Flores Contreras. Crecí jugando futbol y viendo los torneos, me fui metiendo poco a poco, jugando con la familia. Mi primer equipo fue Imperial en la categoría infantil. No duré mucho en Imperial, nada más dos torneos.

— ¿Cómo fuiste escalando en las categorías hasta la Tercera División?

— De la infantil brinqué directamente a la Reserva, jugando con Colonia 5 de Diciembre, llegó a Puerto Vallarta, la Tercera División, y me llamaron al equipo. Fue mi inicio en el futbol profesional. Yo soy un producto de la 5 de Diciembre, en Imperial jugué poco y no tuve trascendencia. Cuando jugué en la Tercera División fue cuando aprendí lo que son las tácticas, el sacrificarse y lo demás.

— Y de tu llegada a la Primera División

— Muchos aficionados me decían que yo tenía muchas condiciones, que me fuera a probar, y como Demetrio y José estaban comenzando a triunfar me decían que me fuera con ellos para que me ayudaran. La realidad es que yo nunca quise ir a probarme. No fui porque mi sueño no era ser futbolista profesional. Yo jugaba y me gustaba ser el mejor porque siempre he tratado de ser el mejor en lo que yo hago. Ciertamente el futbol profesional fue parte de mi vida, pero no era lo que yo quería. No era mi proyecto de vida.

— ¿Seguiste tu vida normal?

— Cuando salí de la escuela, soy Contador, entre a trabajar en el Hotel Camino Real, como auxiliar de nóminas con mi padrino Miguel Cervantes QEPD, a quien siempre lo recordaré con mucho cariño. Él estaba en Recursos Humanos y me ayudó mucho en el desarrollo de mi carrera profesional, a los tres meses ya era yo jefe de nómina en un hotel con más de 300 empleados. Miguel Cervantes fue parte fundamental para que me fuera a probar al futbol profesional, casi, casi me obligó. Me repetía que tenía condiciones para quedarme en la Primera División.

— ¿Qué hiciste?

— Imagínate en mi casa, con mi familia y ganando muy buen dinero, qué ganas de irme. Pero un día fuimos a Guadalajara a un torneo de futbol de los que hacía a nivel nacional el Hotel Camino Real, y después de los juegos la comida y el convivio. Cervantes estaba platicando con el árbitro del partido, y me llamaron. Me dijo que tenía muchas condiciones, que se veía mi experiencia que por qué no decidía irme a probar. Miguel se convirtió en mi promotor, en Vallarta recibía llamadas solicitándome y yo le decía que sí, pero nada más, me invitaban a Irapuato, pero no me convencía pues era Segunda División, yo quería ir a un equipo de Primera División. Inclusive me buscaron del Querétaro y otros, pero nunca me quise ir.

— Entonces ¿cómo llegaste al Toluca?

— El destino y las circunstancias son impredecibles. Yo estaba de vacaciones e iba a ir a Cancún cuando me habló Becerra, el encargado de visoria del Toluca en Guadalajara, y después llego a la Casa Club del Toluca, para eso ya tenía 20 años, no era la edad idónea, pero sí me quedaban muchos años de buen nivel. Y entreno con el “Fanta” Valadez, durante un mes, pero quien supervisaba era don Nacho Trellez, me llamaron a su oficina en donde estaba Valadez y el “Ruso” Estrada y me dijeron “Vallarta”, porque así me decían, vas a tener que dejar tu pueblo y yo les dije está bueno, no me puse triste ni nada.

— Pensase en esos momentos en que algo andaba mal.

— Repito que para mí el futbol profesional no era de vida o muerte, pero grande fue mi sorpresa que me anunciaran que me firmarían en Reservas Nacionales, imagínate lo que se significaba eso, cuando para llegar había muchas categorías abajo, con chavos con muchas condiciones y mucho tiempo trabajando y luchar para poder llegar, y para mí, sin que suene a presunción, fue muy fácil llegar al futbol profesional, al primer año de que llegué subí a Reservas Profesionales, la antesala de la Primera División.

— ¿Qué significó para ti?

— Imagínate lo que fue llegar al Toluca con el equipo campeón nacional de Reservas Profesional y ser titular, pocos pueden contarlo. En mi primera temporada quedamos en el tercer lugar, y más que goleador mi otra de mis características era la de pasador e hice campeón goleador a Jorge Gamma. Para el siguiente año nos subieron a la Primera División a seis, en el mismo primer año ya estaba con Toluca en la Primera División, un ascenso vertiginoso, que creo pocos lo han tenido.

— ¿Un caso especial en el futbol profesional?

—Bueno repito que para mí fue fácil llegar, quizá por la edad y porque tenía condiciones me dieron el espacio, pero don Nacho Trellez me dijo unas palabras que se me quedaron grabadas: “Vallarta” quizá usted no es el jugador más eficiente, pero sí es de lo más espectacular y usted para el futbol profesional puede ser mucho negocio. Esto porque me gustaba antes de centrar el balón encarar al defensa y burlarlo, eso me lo hizo notar don Nacho, me dijo que no había necesidad de que lo hiciera. Eso se me quedó grabado ya que, si tenía que meter un gol, primero era burlar al enemigo.

— ¿Fue duradera tu carrera profesional?

— Así como llegué rápido me regresé pronto, no duré mucho. A los tres años y medio me vine a Puerto Vallarta. Debuté en San Luis Potosí, pero sin mucha continuidad. El Toluca tenía problemas de descenso, entonces yo comencé a desesperarme. El Toluca estaba lleno de estrellas, incluidos seleccionados nacionales, por lo que era muy difícil llegar a desbancar a los titulare, aunque varios de mis compañeros hicieron muy buenas carreras profesionales.

— Tu debut en San Luis Potosí ¿significó mucho?

— Mentiría si te dijera que sí, para mí fue normal. Para mí fue más emotivo y lo recuerdo con más emoción, el primer gol que hice en Reservas Nacionales frente Monterrey, jugando en “La Bombonera”. Mi debut contra San Luis fue de apenas 15 minutos. Entre a jugar en Monterrey como visitantes, jugué contra “El Abuelo” Cruz, “Bahía” y aquellos grandes del Monterrey. Realmente mi carrera no fue brillante, no jugué mucho y decidí venirme a Puerto Vallarta.

— ¿Qué te pasó?

— Mira y esto es un mensaje para los muchachos de Puerto Vallarta que aspiran a jugar profesionalmente. Si yo hubiera tenido la pasión y el sueño de haber sido futbolista como algunos de mis familiares, como Demetrio, José Curiel, Juan Pablo o “El Indio” Durán, hubiera llegado muy lejos y  jugado por mucho tiempo porque fui un jugador diferente. Yo admiro mucho a esos jugadores que son de sacrificio, a mí todo se me dio todo fácil porque mis condiciones me lo permitieron.

— ¿Cuál fue el motivo de tu regreso?

— Me lo han preguntado mucho, pero tengo que decirlo y mucha gente se va a enterar ahora. Primero me tocó de entrenador Arpad Fékete, le decían el bombero por su forma de jugar. Yo como delantero tenía que bajar a marcar el defensa. Eso era muy desgastante para mí. Luego llegó Matosas y nos relegó, en el segundo torneo y ya no nos tomaba en cuenta, ni a las concentraciones ni a la banca nos llamaba. Me enviaron al Querétaro de Segunda División, en donde luego de entrenar 15 días, me ofrecieron un contrato muy generoso, ganando muy buen dinero, pero como yo estaba registrado en Primera División, no se pudo. En el Toluca ya lo sabían, me dijo “El Ruso” que me regresara, pero lo que hice fue venirme a Puerto Vallarta. La gente me recibió en forma increíble, mi familia, los aficionados y mis amigos, me hacía dudar en regresar, ya que me siguieron buscando del Toluca, a completar el contrato. Pero fue una excusa para no regresar al Toluca, ya que mi pensamiento siempre estuvo con mi familia y Puerto Vallarta.

— ¿Algún consejo a los vallartenses que van en busca de sus sueños?

—El mensaje que quiero mandar a los que tienen facultades, pero no quieren sacrificarse ni estar fuera, que ni lo intenten pero que, si tienen condiciones y facultades, busquen con todo sus sueños y metas, que lo hagan con pasión y dedicación. Tarde que temprano la constancia mata el talento. Perseverancia, constancia, disciplina y mucho sacrifico, porque estar lejos de tu familia es fuerte, por eso admiro mucho a los vallartenses que han logrado subir en el futbol profesional, que por cierto actualmente ya tenemos a varios.

— Gracias, Miguel “Niño” Leyva Rodríguez, por la entrevista.

— Gracias a ustedes.

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