Los parquímetros y la herencia maldita de Alfaro
- La verificación vehicular y la propuesta de parquímetros “inteligentes” en Puerto Vallarta comparten el mismo patrón: Concesiones largas, medidas, dudosos beneficios para la ciudadanía y medidas impopulares
Por José Rubén Gómez Bernal
La polémica sobre la verificación vehicular en Jalisco y la propuesta de parquímetros «inteligentes» en el Centro y otras colonias de Puerto Vallarta guardan paralelismo, a pesar de sus diferencias. Ambos temas, aunque dispares en su naturaleza —uno mecánico y el otro tecnológico—, comparten características análogas que los hacen impopulares y, en última instancia, ineficaces para resolver los problemas que pretenden abordar. La ciudadanía percibe en ambos casos una medida recaudatoria más que una solución genuina.
La verificación vehicular, impulsada con vehemencia por el gobernador Enrique Alfaro, se vendió como herramienta para mejorar la calidad del aire. Se prometió que los recursos recaudados se destinarán a proyectos ambientales. Sin embargo, lo que se ha visto hasta ahora es un «jarabe de pico». No hay evidencia de que los fondos de los verificentros hayan financiado alguna obra o iniciativa para el medio ambiente.
La falta de transparencia sobre el destino de estos recursos ha generado desconfianza entre la población. La única certeza es que los principales beneficiarios de este esquema han sido los concesionarios de los verificentros, cuyos bolsillos parecen ser el único «medio ambiente» que realmente se ha visto mejorado.
Esta «herencia maldita» de Enrique Alfaro se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para su sucesor, Lemus. La impopularidad de la medida lo obligó a ayudar a los ciudadanos de menor poder adquisitivo, con medidas como el permitir a los propietarios de vehículos tramitar sus placas, independientemente si pasaron o no la verificación.

Sin embargo, el parque vehicular de Puerto Vallarta sigue siendo obligado a someterse a un proceso que, según los «expertos» del gobierno, señalan contaminación del cielo vallartense.
Volviendo al caso de los parquímetros «inteligentes» en el Centro de Puerto Vallarta presenta una analogía con la verificación vehicular, especialmente en lo que respecta a la concesión y la incertidumbre sobre su eficacia.
Se plantea una concesión por un periodo extraordinariamente largo de 30 años, sin que exista una certeza real de que esta inversión mejorará el flujo vehicular o impulsará la actividad comercial en la zona. Instalar este tipo de tecnología sin un estudio previo y transparente avalado por un proyecto que demuestre su viabilidad y beneficio, es un albur, un riesgo económico y urbano que recaería sobre los ciudadanos.
Si la verificación vehicular ha sido ampliamente catalogada como una medida meramente recaudatoria en beneficio de empresarios privados, ¿cómo deberíamos entonces calificar la propuesta de los semáforos «inteligentes»?.


