Los buitres no descansan ni en la contingencia

  • Le prestaron cuatro mil pesos, y ahora hasta la casa le quieren quitar… El ataque a Doraliz Terrón no debe de quedar impune… El colmo que extranjeros venga agredir a la prensa vallartense y no se les detenga.

Por José Rubén Gómez Bernal

Hubertino es un lector de muchos años de El Sol Siempre Libres, un amigo y un fiel seguidor de este espacio. Es un adulto mayor que ya cumplió con su ciclo de vida productiva y lo único que quiere es vivir sin problemas en compañía de su familia. Pero como siempre suele suceder, no faltan los buitres abusivos, los que medran a costillas de las personas más humildes de las que se aprovechan y amenazan. Una de sus nietas pidió un préstamo a uno de tantos negocios turbios que prestan dinero que en cuanto dejan de pagar por una u otra razón a los que les prestaron dinero, se le van encima como buitres y con amenazas los asustan con embargos que, de acuerdo con la ley si no hay juicio de por medio, no pueden hacerlo, sino cuentan con la complicidad de un juez y sus achichincles.

La nieta de don Hubertino estaba pagando religiosamente un préstamo de cuatro mil pesos, de esos que dicen los prestamistas son fáciles de pagar, pero que acumulan intereses al por mayor, en un claro delito de usura. Su nieta vive con su mamá y es madre de una niña, por cómo está la situación se atrasó en los pagos, por lo que se apersonó una abogada de los prestamistas, que con prepotencia, gritos e insultos la amenazó hasta con “quitarle la casa”. Claro, es el blof y formas gansteriles que utilizan los de cobranza de esas empresas. A la muchacha se le cerró tanto el mundo, que le confesó a su abuelo Humbertino que pensaba en suicidarse ante la posibilidad de que su madre perdiera la casa por su culpa, ya que la abogada la amenazó con todo y que la casa es de su madre y en ningún momento entregaron algún documento de la casa por el préstamo, o sea la clásica amenaza sin fundamento que utilizan los buitres cobradores.

Claro que eso no iba a pasar, pero la desalmada “abogada” con sus amenazas le provocó a la muchacha una situación nerviosa muy drástica que hasta pensó en el suicidio. Ya se le había cerrado el mundo a la muchacha cuando recordó que tenía una amiga que tenían en común la amistad de una abogada, con la que encontraron apoyo. Fue su bendición, lo primero que le aconsejó, es que no se dejara amenazar ni insultar, que si le insultaba y amenazaba le hablara a la policía. Que la casa es de su madre y por lo consiguiente, nada tiene qué ver con el préstamo. Y que no pueden embargarle si no hay una orden de un juez. Huelga decir que la muchacha en ningún momento se ha negado a seguir pagando el adeudo, solo pide que le den tiempo pues en estos momentos es poco menos que imposible juntar dinero para pagar, ya que la mayoría de las fuentes de trabajo, están cerradas. ¿Y saben qué? ¡No se dejen!

LA AGRESIÓN A DORALIZ TERRÓN NO DEBE DE QUEDAR IMPUNE

Ayer en medios estatales, así como en redes sociales, se le dio profusa difusión a la agresión que sufrió la reportera vallartense Doraliz Terrón de Paralelo Informativo, por un par viejos turistas extranjeros que, aunque parezca vacilada cuando grababa con su celular la situación en la Playa de Los Muertos la increparon ¡y la corrieron! Sí la corrieron ese par de turistas alcoholizados que seguramente están acostumbrados a agredir a la gente. Y si eso hacen en México, qué no harán en país de origen, en contra de los mexicanos.

Ayer comenté de este acontecimiento sin conocer a fondo lo sucedido, en El Informador de Guadalajara, se hace una amplia explicación sobre lo sucedido. La reportera realizaba un recorrido por la Playa de Los Muertos, entrevistó a un elemento de Protección Civil, quien le manifestó que invitaba a la gente a que abandonara la playa, pero sin ejercer ninguna presión. El Guarda Vidas fue explícito al manifestarle que «ya es criterio de cada quien y conciencia de cada persona por la seguridad de ellos y sus familiares».

Prosiguió su recorrido hasta que llegó a los alrededores del Restaurante Fidencio’s en donde continuó con su reportaje, cuando de pronto emergió un viejo turista extranjero, que se enojó porque grababa el entorno, ya que se encontraba en las sillas de la playa, lugar que se considera recreativo, por lo que no debería de estar ahí el agresor, al que le hizo segunda otro “gabacho” igual de viejo que se metió a los reclamos e insultos.

El agresor le espetó a Doraliz: «No puedes filmarnos. Necesitas nuestro permiso. Y no te damos permiso. ¡Fuera de aquí!», El vejete seguramente pensó que estaba en Miami, Isla del Padre o de perdida en Florida, para sentirse con derecho a agredir a la reportera a la que le tiró un manotazo buscando tirarle el teléfono, Luego de la agresión asienta Doraliz en la transmisión en vivo: «Estos son los turistas que vienen a Puerto Vallarta y que no entienden que hay una contingencia de coronavirus»

Después Doraliz se fue en busca de la policía para denunciar al agresor, lo hizo ante elementos de la Marina que respondieron al llamado, pero no hicieron absolutamente nada por detener al extranjero, no obstante, la denuncia de la agresión a la periodista, En el colmo, lo empleados del restaurante Fidencios también la insultaron y amenazaron. Con el clásico “no sabes con quien te metes” intentaron asustarla, lo que no lograron Doraliz no se amedrentó.

Al ver que los Marinos, supuestos vigilantes del orden en los litorales del país, no hicieron nada, comentó: «Ahí sigue el señor que me agredió físicamente, me intentó quitar el teléfono, me jaloneó… Y no hay autoridad alguna que vaya a hacer algo, ni siquiera que lo presenten a la policía municipal para que pueda emitir su declaración. Se va a quedar, así como si nada y como es extranjero, en uno o dos días se va y no hay ningún problema que agredan», 

Ahora bien, los turistas se van como dice Doraliz, pero se queda el restaurante que, aunque presumen sus empleados de que la reportera “no sabe con quién se mete”, es evidente que tiene que ser sancionado o clausurado por estar violando la contingencia, urge una investigación de las autoridades municipales sobre lo acontecido, y la verdad qué decepción de que los Marinos no hubieran detenidos a ese par de vejestorios y entregarlos a la policía municipal para que respondieran por sus actos cobardes por tratarse de una mujer y por buscar impedir la libertad de expresión. La pregunta es si quedará impune ya no la agresión del vejete a Doraliz, sino la agresión verbal de los trabajadores del Fidencios la trabajadora de los medios de comunicación. Veremos si no aplican el clásico de “aquí no ha pasado nada”.

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