Legado digno de imitar

Por Humberto Famanía Ortega

Cada día que pasa es un día menos en tu existencia; la palabra trascender es el significado más grande que podemos darle a nuestra responsabilidad como seres humanos en el paso de esta vida. La única verdad es que todos vamos a morir, lo importante saber que nuestras acciones deben de estar encaminadas al amor al prójimo, empezando en nuestros hogares y terminando con la comunidad donde te desarrollas. Es de reconocer a quienes conviven en armonía y solidaridad con sus familias, amigos, compañeros de trabajo y guardan respeto.

Basta con recordar a nuestros padres en un signo de reconocimiento a su peregrinar por esta vida, cuando cumplieron enseñándonos con responsabilidad los valores morales y principios elementales de educación para dar cumplimiento a nuestras obligaciones como seres humanos. No es fácil convertirse en guía y brújula, se necesita tener carácter en donde el amor por los hijos sea motivo de existencia para cumplir con el mandato del ser supremo Dios, de obtener un verdadero cariño por lo creado a su imagen y semejanza. No hay otra manera de concebirlo, simplemente diciendo que es el Ser que nunca tuvo principio, el que siempre fue y siempre será.

Nuestro aprendizaje deberá de estar basado en que la clave está en que no sean las circunstancias las que determinen nuestra satisfacción, sino nuestra FE y confianza en Dios. Existen momentos en nuestras vidas en que las horas oscuras tal pareciera que la potencia de los adversarios y los propios pecados nos destrozarían  por completo. Es la Fe la que nos hace tener confianza ya que se siente paz y se sabe con certidumbre que estas en el centro mismo de la voluntad de Dios. Se puede sentir esa paz aun cuando estuvieras bajo la pesada mano de la disciplina del Creador, eso sí y lo expreso con confianza que en nuestras vidas podemos soportar cualquier cantidad de tensión y alimentarnos de su amor con la fe. Recordando que nuestra actitud, deberá  de estar basada en nuestros principios.

Recordar a nuestros amados padres es sinónimo de reconocimiento y agradecimiento por sus enseñanzas y su amor incondicional, legándonos ejemplarmente su amor por la familia y por ende la educación para poder abrirnos paso por el camino hacia nuevos estadios donde se funda la prosperidad en todos los campos. Recuerdo cuando las personas sensatas nos aconsejaban de niños lo siguiente: Respeta a las personas para que te respeten, se autentico ya que es un valor universal, siéntete orgulloso de tus padres y  hermanos que son tu familia solidaria, y que siempre estarán contigo, fomenta la fraternidad.

Motivo de esta opinión me inspiro a reflexionar sobre quienes se han ido en su viaje a la eternidad últimamente, vallartenses muy conocidos que nos han dejado un buen legado. Nos preguntamos entre amigos, era joven, no sabía que estaba enfermo, o el ya sufría mucho, murió repentinamente, su vejez lo llevo a la muerte; en fin una serie de interrogantes que nos hacen pensar profundamente en nuestro destino, que es el mismo. Nos une su recuerdo y la amistad y lo más importante la solidaridad con las familias de los fallecidos, ya que son momentos muy difíciles y no es fácil desprenderse.

Hago las siguientes consideraciones: Pensar que para estar satisfechos es preciso que redefinamos quien es nuestro jefe. El amo que por lo general queremos tener, somos nosotros mismos; pero al que necesitamos es Dios. Es el que nos infunde todos los valores que requerimos para educar a nuestros hijos y confiamos que el satisface nuestras necesidades. Lo que nos queda muy claro que la cultura en la que actualmente nos desarrollamos da más valor a las posesiones y a  los logros que a las personas y las relaciones. Nuestra sociedad hace poco o nada por aclarar nuestra confusión respecto al desenlace de nuestra deseada meta. En lugar de estimular y nutrir las relaciones familiares y personales, la cultura vigente sugiere que el éxito profesional y económico, son la medida del valor de un hombre, situación que no apruebo en lo personal.

Reflexionemos, cuando por tu vida pasas momentos difíciles y no encuentras la salida, primero contaras con quien has formado un hogar y luego con tus padres y hermanos, con amigos donde la amistad se valora a su máxima  expresión. Hago un reconocimiento a quienes a pesar de que por  fuertes fueran  los vientos, siempre estuvieron a mi lado, cuando hombro con hombro luchamos contra infamias despertadas por intereses ocultos productos de la envidia. Lo que sí puedo afirmar que las facturas te las cobra la vida a veces con mucha intensidad.

Si logramos aprender a controlar deseos egoístas, a no montar en cólera con excesiva frecuencia, en cambio estimulamos a nuestros hijos y a nuestros amigos, les estaremos dejando un excelente legado. En lo personal opino; cuando incursionas por la política y eres funcionario público con una meritoria carrera es importante el tener un revestimiento con piel dura, para resistir, presiones, reclamos e impaciencias. Por eso siempre he recomendado a los que incursionan en estas actividades, obtener serenidad y agudeza para salir adelante. Recordándoles que los puestos públicos son circunstanciales, casuísticos y pasajeros, lo más importante para hacer amigos.

Debemos de tener mucho cuidado con nuestros lazos familiares, ya que son resultado de un proceso de interacción entre una persona y su familia, es también una construcción cultural, en la medida que tiene como función, el trasmitir los valores, las creencias y comportamientos que cada sociedad define como correctos. Es importante la superioridad de los valores morales con respecto a los valores en general, los primeros hacen al hombre y la mujer más personas, porque regulan nuestros actos, ordenan y guían nuestra conducta, según la razón y la propia voluntad. Estos valores morales son la Justicia, Prudencia, Templanza y Fortaleza. Tienen que ver con la dignidad y la protegen, quien se experimenta así mismo como valioso no necesita desvalorizar a los demás.

En fin distinguidos lectores, lo importante radica en poner en práctica todo lo aprendido, con la finalidad de provocar un ambiente con ánimo de concordia que resulte satisfactorio para lograr siempre vivir en paz y trascender. Podemos dar alegría a los demás a través de la obra de la justicia y la misericordia. Esto significa que debemos de trabajar para cambiar a un sistema político donde reine un bienestar creciente y armónico de nuestras comunidades. Vivimos tiempos muy especiales de recalcitrante individualismo; sabemos que las instituciones están devaluadas, es hora de buscar nuevos senderos que nos ayuden en la solución de grandes dificultades.

-.Los conmino que como familia para que nos unamos para alcanzar una comunidad con prosperidad para que el camino sea menos sinuoso.-

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