Las peregrinaciones guadalupanas y el estado laico

  • Con la llegada del Docenario Guadalupano, Puerto Vallarta se alista para las procesiones, pero la nueva normatividad del gobierno municipal crea controversia al prohibir la participación de funcionarios en actos religiosos. La cuestión es si la fe prevalecerá sobre la política.

Por José Rubén Gómez Bernal

Será el próximo lunes cuando inicie el Docenario Guadalupano, en el que se espera una participación de poco más de 300 peregrinaciones al Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, que como ya es costumbre los peregrinos llevan un mensaje que se lo transmiten a los representantes de la peregrinaciones que se reunieron previamente para conocer el orden y horario en que parten al templo.  Este año el mensaje es la Paz en México.

Existen pocos vallartenses que no amen estas muestras de amor y fe en La Guadalupana, algo que las familias acostumbran a participar o bien observar a su paso, y es así como desde niños los hacen partícipes de las manifestaciones, y en muchos casos se integran a las procesiones en sus diferentes expresiones: centros de trabajo, barrios, colonias, Agencias y Delegaciones, Sindicatos, Hoteles, Restaurantes y varios más, que culminan con la monumental Peregrinación de los Favorecidos.

Omití incluir en la lista intencionalmente a la tradicional romería al Ayuntamiento que desde los tiempos inmemoriales de Puerto Vallarta y antes cuando era Puerto Las Peñas, ya tomaban parte en los festejos a La Guadalupana y en las peregrinaciones, ya que desde el arribo del fundador de la ciudad don Guadalupe Sánchez, se le encomendó a la Virgen de Guadalupe su custodia.

Y es que recordemos que el Órgano de Control Interno en el mes de noviembre de este año, envió una circular a las direcciones de las dependencias municipales, incluido el cuerpo edilicio, que al calce señalaba: «Queda estrictamente prohibido promover, organizar y participar en actividades de culto religioso en calidad de personas servidoras públicas y/o representantes de este ayuntamiento, así como utilizar espacios, medios tiempos o recursos de esta institución para esos fines»

También se señala en el comunicado: «La función pública debe de ejercerse siempre bajo un principio de neutralidad institucional, evitando cualquier mezcla de convicciones o preferencias personales en el desempeño del cargo, la vulneración de esta obligación puede constituir una falta administrativa».

Se entiende que esto es en base a la laicidad del Estado, establecidos en los artículos 24 y 130 de la Constitución Mexicana, pero la ordenanza choca frontalmente con el arraigo y tradición que existe en el ayuntamiento de Puerto Vallarta de toda la vida de participar en los festejos religiosos en las Fiestas Guadalupanas, en donde han participado toda la vida.

Lo raro, lo extraño es que nadie hizo el mínimo intento de ripostar el comunicado, todos hicieron mutis, por lo que la pregunta es. ¿Cuántos funcionarios, incluidos alcalde, regidores, funcionarios, participarán en la peregrinación? ¿Cuántos le darán la espalda a su creencias religiosas por un comunicado?

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