La venta del Rastro Municipal

 

  • Si los que compraron el edificio del rastro municipal lo requieren ¿qué va a pasar?… El edificio fue vendido por El Mochilas y todavía no hace cuentas a la ciudadanía de todo lo que vendió… Su trienio fue un desmadre, hasta la herrería de la plaza y kiosco del Infonavit-CTM desapareció.

Por José Rubén Gómez Bernal

“Los Rastros Tipo Inspección Federal cuentan con Certificación por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), Órgano Administrativo Desconcentrado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), que han cumplido con las más estrictas Normas Internacionales de Calidad e Higiene teniendo como finalidad abastecer a los consumidores de carnes de buena calidad y en óptimas condiciones sanitarias” … Tal es la definición técnica de lo que es un Rastro Tipo TIF, como el que tiene Puerto Vallarta y que todavía da asistencia a los introductores de la región, y que por su calidad de servicio tiene la confianza de los comerciantes de las carnes que surten a la mayoría de las carnicerías del puerto y otros lugares. El edificio en donde se alberga actualmente el Rastro de Puerto Vallarta, es uno de los que vendió El Mochilas, situaciones que le están estallado en la cara en plena campaña al candidato a la diputación federal de Movimiento Ciudadano, al que lo balconearon con un video en donde lo exhibieron como un nuevo millonario con propiedades, casas de lujo Guadalajara, Puerto Vallarta y California. Demandó a los que subieron a las redes sociales el video, pero su enojo no fue tanto como para que le hubiera aclarado a los vallartenses de a cómo fueron las ventas y cuánto cayó a las arcas municipales… Se habla de que los que compraron el edificio del rastro, ya lo están reclamando por lo que el ayuntamiento puede verse en la necesidad de buscar alternativas para trasladar el rastro a otro lugar, en virtud de que el nuevo que se construye en Ixtapa no ha sido concluido. La pregunta es ¿a dónde puede ser trasladado, que tenga las condiciones del rastro vallartense? Mientras El Mochila disfruta de una economía boyante de millonario, la bronca se la dejó al ayuntamiento al alcalde interino “Rodo” Domínguez Monroy que, si tiene que entregar el edificio en corto plazo, tiene que buscar un lugar en donde sea procesada la matanza de bovinos y porcinos, con la mejor asepsia posible para que en los hogares del Puerto no se vaya a comer carne contaminada al trasladarse los servicios del rastro a otro lugar, que no tengan las condiciones del rastro vallartense. El ayuntamiento está en pláticas con los propietarios del edificio con el fin de que les permitan seguir trabajando hasta que se termine en nuevo rastro.

SERÍA LAMENTABLE QUE VALLARTA SE QUEDARA SIN RASTRO. – El presidente de la Unión Ganadera, el ixtapense Lino Ortiz consideró que sería lamentable que Puerto Vallarta se quedara sin rastro. A diario pasa por donde se construye el rastro rumbo a su potrero, y dijo que con sinceridad que no conoce el avance de la construcción del nuevo rastro. Indica que hay preocupación entre los ganaderos e introductores, por la posible entrega del edificio del rastro a los que lo compraron. “Fue en la administración anterior, cuando se vendió el edificio del rastro, sería lamentable que Puerto Vallarta se quedara sin este importante servicio, hay preocupación por el posible desalojo del rastro porque habría necesidad de buscar un lugar que ofrezca las mismas condiciones del actual”, señaló Lino Ortiz.

EL DESMADRE DEL AYUNTAMIENTO MOCHILISTA

Los vecinos de la Colonia Infonavit-CTM están sorprendidos, a nadie les han dicho el porqué de la destrucción de uno de los monumentos de la plaza del lugar. De la noche a la mañana fue derribado incluido el pedestal en donde se encontraba. Primero los vecinos se sorprendieron porque se llevaron el momento sin decir nada, y ahora están destruyendo la base. Se comenta en la colonia que el autor del monumento metió una demanda al ayuntamiento porque fue trasladado a la plaza de la colonia en el trienio mochilista sin su autorización ya que estaba en bodega entre las cosas que retiraron cuando destruyeron el malecón para construir el nuevo. La pregunta en quien autorizó la salida de la esfinge —algo así como una ola— porque obviamente no era su lugar esta plaza sino el malecón, y que por tal motivo el ayuntamiento se vio obligado a retirarlo. Esta es otra prueba del desmadre administrativo de la era del Mochilas, en la que parece que cada quien hizo lo que le venía en gana, con sus contadas excepciones, haciendo negocios no trabajando para Puerto Vallarta, desde los regidores, hasta los funcionarios municipales, pues se dice en la calle que “no hay mochilista méndigo”. El caso es que toda la herrería que circundaba la plaza y la del kiosco desapareció, era propiedad de la Colonia, tuvo un costo de aquellos entonces de más de 40 mil pesos, sin embargo, nada más se la llevaron y nadie supo nada, a dónde fue a parar. Ahora como en muchas otras cosas, le toca al actual ayuntamiento sacar las castañas del fuego a las burradas que se cometieron en el trienio del Mochilas.

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