La nueva proximidad social de la policía

  • Llega un nuevo jefe a la policía municipal, y como siempre con los mejores deseos y planes… Lo más interesante que plantea, el acercamiento ciudadano con la policía.

ANTONIO HERNÁNDEZ VALENCIA

Como suele suceder el que llega, lo hace con las mejores intenciones, y hasta se convierte en retórico de las demandas de la ciudadanía, con promesas al estilo “el buen fin”. Antonio Hernández Valencia ha llegado a la dirección de la policía municipal, con objetivos claros, como son darle capacitación a la tropa, y tener cercanía con la ciudadanía que llamó “proximidad social”. Como se le quiera llamar, pero es cierto, lo que más se necesita es un acercamiento de la policía con la ciudadanía.

Si el nuevo jefe policiaco de verdad está interesado en cambiar las cosas, tan sencillo como levantar una encuesta en las colonias del puerto, para que lleve la desagradable sorpresa de que muy pocos, por no decir que nadie, conoce los nombres de quienes supuestamente tienen a su cargo la seguridad de su entorno, y más sencillo aún, que conozcan el número económico de la patrulla asignada a su barrio o colonia.

Desde ahí parte el acercamiento social del que habla el nuevo jefe policiaco, independientemente de que las acciones deben de ser conocidas por la ciudadanía para una mejor relación policía-ciudadanía, pero la cruda realidad es que en las filas de la policía están infiltrados deshonestos que se dedican a asaltar y a amenazar con cualquier pretexto para sacarles dinero a los ciudadanos. Claro, y es cierto, van a decir que no hay denuncias sobre esas prácticas y no las hay porque la gente teme a las consecuencias.

Los proyectos de Antonio Hernández Valencia pueden cambiar la percepción que tienen la ciudadanía de la policía. De entrada, tocó un tema que implica sus conocimientos sobre el estado que guarda seguridad pública de Puerto Vallarta: crear una policía de verdadera proximidad social. Se escucha muy bien, suena hasta bonito porque la seguridad es uno de los temas más delicados en los gobiernos municipales, como lo demuestra la primera acción que toman los nuevos alcaldes: adquirir nuevas patrullas para la vigilancia.

Desde aquellos tiempos en que Puerto Vallarta tenía una patrulla toda destartalada y cada nuevo presidente le daba su manita de gato, hasta los tiempos modernos en que se hacen erogaciones millonarias en el equipamiento, ha sido parte fundamental de los gobiernos darles seguridad a los vallartense, aunque algunos medraron con ese rubro y se enchalecaron sumas millonarias, como el Mochilas, que de todo hizo negocio siendo el alcalde más ratero y cínico, que ya es mucho decir porque por el Palacio Municipal han desfilado de todos los partidos, y pocos escapan a la medición de corruptos.

EL COMPROMISO

El nuevo jefe policiaco no es improvisado, tiene una larga experiencia de más de 15 años en los medios judiciales, y conocimientos del suelo que pisa al poner en contexto las fallas de la policía: la tardía llegada de la policía a los lugares de los escenarios de los delitos; a eso agregríamos la pésima actitud de las personas que tienen a su cargo tomar las llamadas de emergencias, casi siempre malhumoradas con una lentitud que pareciera que le están dando ventaja a los delincuentes.

Hernández Valencia insiste mucho en la cercanía de la policía con la ciudadanía, me parece estupendo, es importante para la mejor relación de la gente con la policía, pero desafortunadamente en la policía existen elementos con vicios arraigados, que lo que menos quieren es que la gente los conozca, que sepa quiénes son, porque a más de alguno se le pasó la mano con la gente, o le hizo alguna fechoría.

En donde no compagina es en que, como nuevo encargado de la seguridad de los vallartenses, desestime las cámaras de vigilancia y las quiera sustituir por la confianza de la gente hacia la policía. Dice que de “qué serviría que tengamos mil cámaras sino tenemos la confianza de la gente”. Si lo dijo por lo que todo mundo sabe, que solo unas cuántas cámaras de vigilancia sirven, pues el pretexto es bueno. ¿Usted conoce algún caso en que haya intervenido la policía para detener a los delincuentes porque se les dio seguimiento en las cámaras?

En fin, llega Hernández Valencia al estilo Santa Claus en navidad, fue con una bolsa llena de buenos deseos, que ojalá y cristalicen, pero con la mitad que cumpla, con ello será suficiente, porque hacia dentro de la policía, como en las penales, existen autogobiernos que hacen lo que quieren ¿Podrá con ellos?

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

El mando policiaco es un otorgamiento que, mediante un acto administrativo por parte de la autoridad, se confiere a una persona previo cumplimiento de unos requisitos legales, y que lo faculta para dar órdenes y hacerlas cumplir y sobre todo con capacidad de liderazgo.

Por liderazgo se entiende como las habilidades, capacidades y destrezas que tiene el jefe de la policía para orientar a un cuerpo de policía, en el cumplimiento de un objetivo o unas metas en común, que en este caso viene siendo la seguridad de los vallartenses y turista, de aportar ideas junto con los policías experimentados que, en Vallarta, aunque usted no lo crea, existen.

El liderazgo no es imposición es la capacidad de la persona para que los demás interactúen en cumplimiento de objetivos comunes, orientado y realizando el acompañamiento para resolver los posibles inconvenientes que se puedan presentar durante el desarrollo delo diferentes procesos.

Por ello nada mejor que Hernández Valencia junto con su equipo más cercano acuerden formas de vigilancia efectivas, que se terminen los “policías turistas” esos que se suben a las patrullas, encienden el aire acondicionado, cierran las ventanas y se aíslan de la realidad dedicándose a recorren muy a gusto su ruta.

Un mapa de la delincuencia en el puerto es impostergable, la información la tienen nada más cuestión de que le echen un análisis y vean cuáles son los puntos críticos, para que actúen

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