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La economía de Vallarta en peligro por aumento de contagios y movilidad

  • Advierte Alfaro, que si siguen en aumento contagios y la movilidad se apretará el botón de emergencia… Se parará en seco la actividad, serán 14 días de confinamiento total… Dolce Vita, un ejemplo de sanitización y de responsabilidad.

Por José Rubén Gómez Bernal

Nuestra ciudad por desgracia, es una de las que mayor movilidad han tomado después de que se lanzó la etapa de reactivación económica. Se ve mucho movimiento en sus calles, avenidas, colonias, como si nada pasara en su entorno, en estos momentos que se registran el mayor número de contagios y de fallecimientos por el Covid 19. Los llamados de las autoridades a que no salgan a la calle para evitar contagios y muertes, no son correspondidos por la mayoría de la ciudadanía como es lo deseable.  Son los mismos de siempre, esos que desde el inicio de la pandemia despreciaron todas las indicaciones, y que les vale un cacahuate la salud de los demás principalmente de sus familias.

El ayuntamiento ha tenido que recurrir a medidas extremas, como tener que sellar el perímetro de las plazas públicas, con el fin de evitar aglomeraciones y la propagación del coronavirus. Esta situación no es solo en Puerto Vallarta, es en la mayor parte de Jalisco. La situación se ha vuelto tan crítica, que el Gobernador Enrique Alfaro anuncio que en caso de que se disparen los contagios del Covid19, se activará el botón de emergencia, que indica el confinamiento total, y que contempla la obligatoriedad de detener toda la actividad económica no esencial, la suspensión del transporte público y un confinamiento total por 14 días.

En sus redes sociales Alfaro escribió que ante la irresponsabilidad de miles de jaliscienses, que elevaron a más del 71% la movilidad y por tener más de 400 nuevos contagios diarios, la mesa de la salud concluyó que son momentos de hacer ajustes a la estrategia para que la pandemia no se salga de control, de definir si se necesita parar en seco toda actividad en Jalisco, cerrando la industria, el comercio y los servicios, solo se mantendrían  trabajando  los servicios de salud, seguridad y abasto de alimentos.

Bancos, tianguis, iglesias, plazas, corredores comerciales y gobiernos, permanecerían cerrados al apretarse el botón de emergencia. En esta etapa solo podrían abrir entre semana mercados y tiendas de autoservicio, únicamente para la venta de alimentos. Esta medida sería por 14 días, por recomendación de la mesa de la salud, para cortar la cadena de contagios. Después de ese lapso se volvería a las condiciones de iniciar otra vez la apertura de las actividades que en estos días están suspendidas.

Lo cierto es que Puerto Vallarta parece ya estar en plena apertura, en los bares disfrazados de restaurantes ya encontraron la formula, como disfrazar la venta de alcohol, nada más les ponen a los parroquianos unos taquitos, o una botanita, para cumplir con el requisito de alimentos. Que se apretara el botón de emergencia sería que la reapertura económica, se detuviera dos semanas completas, en las que se pararía toda actividad y la gente tendría que acatar el #Quédate en tu casa, cuando apenas comienza a reactivarse la economía vallartense. Todo depende de la movilidad y los contagios que se registren en Puerto Vallarta y Jalisco. A esperar que los que nada tienen que hacer en la calle, se queden en su casa.

 EN SANITIZACIÓN, LA DOLCE VITA UN EJEMPLO

La reactivación económica tomó a la mayoría de los negocios descapitalizados, sin dinero para reanudar sus actividades, lo que definitivamente no los exime de la responsabilidad de cumplir con los protocolos sanitarios, al reabrir sus puertas, por el simple hecho de que es indispensable y hablará bien de sus negocios. En unos negocios la sanitización es importante, como por ejemplo en los restaurantes en dónde las medidas deben ser más extremas.

Sin embargo, existen establecimientos que no cumplen con las indicaciones de sanidad. Tengo reportes de restaurantes que ponen en peligro la salud de sus comensales. Reporta Javier Arteaga Yánez, que junto a su familia fueron a comer a un restaurante de comida china por el lado de Las Aralias, llegaron y como que apenas andaban en la reapertura, porque para empezar tuvieron que pedir gel, que no lo tenían a la entrada, como debe de ser. La mesa estaba medio sucia, y los menús sucios y sin limpiar, y que les “arrimaron” otra mesa contigua, sin respetar la sana distancia. Aclaró que sí comieron, pero quedaron en que ya no regresarían al lugar.

Otra queja de otro restaurante, ubicado en Fluvial, al que llegó la familia –dice el denunciante—y pidieron al mesero que les llevara un ventilador y después de media hora ni siquiera les llevaban el ventilador o menos les ofrecieron café. Como quiera se aguantaron un rato, pero al ver que el mesero traía el cubrebocas abajo ya dudaron en seguir, pero cuando se dieron cuenta que los que estaban preparando la comida y los jugos lo hacía sin cubre bocas y se reían a carcajadas encima de los alimentos, se pararon y abandonaron el lugar.

Esto contrasta con los lugares del Malecón, en donde existe más conciencia y profesionalismo, y me voy a referir a un lugar en especial, la Dolce Vita, en dónde las medidas son extremas para protección de sus clientes y sus trabajadores. El comentario es con el único fin de que se vea la diferencia entre un lugar con responsabilidad y otros en dónde está presente el valemadrismo.

En Dolce Vita, existen reglas sanitarias estrictas, como son tapete sanitario, gel para las manos, la toma de temperatura a trabajadores y clientes, sanitización de las mesas después de un servicio, sanitización del menú después de que los clientes piden lo que van a consumir, son llevados a una persona que se encarga de ello. Todo esto se lleva en una bitácora que se debe de firmar cada que se atiende a un cliente y que los trabajadores cumplen con las medidas del protocolo, cada hora. Esto es responsabilidad y conciencia y en este caso Dolce Vita es un ejemplo a seguir. Hago la aclaración que este comentrio no lleva otro fin que el de hacer conciencia de la situación que se vive y los peligros que encierra que no se observen ls medidas sanitarias en los restaurantes.

Y Para rematar, una queja de Ernesto Sánchez, quien por la vía telefónica denunció que en un banco “cambia dólares” de Las Glorias, se llevó una pésima impresión, pues el guardia de seguridad, un hombre gordito estaba adentro del banco sin cubre bocas y cuándo le llamaron la atención por no traerlo como son las normas sanitarias, la respuesta no pudo ser más patética: “de algo nos tenemos que morir”. Esto contrastando con el personal del banco, que portaban el cubre bocas. Los guardias de seguridad que no reciben capacitación, son un peligro, su actitud revela que no tienen la más mínima preparación, y por lo tanto las corporaciones a las que a que pertenecen como las empresas que los contratan, son culpables de la situación.

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