La depuración en el gabinete de Munguía

  • El alcalde de Puerto Vallarta muestra que su estilo conciliador no está reñido con decisiones firmes o acciones contundentes. El relevo en tres áreas del ayuntamiento marca el inicio de una limpia entre sus funcionarios

Por José Rubén Gómez Bernal

El estilo de gobernar del joven alcalde vallartense Luis Ernesto Munguía González se ha caracterizado por la búsqueda constante de la conciliación y el diálogo, no lleva adelante las prácticas de confrontación política. Desde que asumió el cargo, no se le conoce que haya buscado pleitos o descalificaciones con otros actores políticos o sociales. O al menos no se conoce públicamente un suceso tal. Su prioridad siempre ha sido tender puentes y construir consensos, lo que ha facilitado la gobernabilidad del municipio y el avance de proyectos en beneficio de la comunidad.

Sin embargo, esta vocación conciliadora no debe interpretarse como falta de carácter o determinación. Cuando la situación lo amerita, Luis Ernesto Munguía González muestra su capacidad para tomar decisiones firmes, incluso si estas implican acciones contundentes. Prueba de ello son los recientes ceses de las titulares de Cultura y Comusida, y apenas ayer en Ordenamiento Territorial, decisiones que, aunque difíciles, fueron tomadas con el objetivo de mejorar el funcionamiento de estas dependencias y asegurar el cumplimiento de los programas y metas establecidos.

Estos movimientos demuestran que el alcalde está comprometido con la eficiencia y la transparencia en su administración. No duda en remover obstáculos o en realizar ajustes cuando considera que es indispensable para el bienestar de Puerto Vallarta. Su liderazgo, por tanto, se define por una combinación de apertura al diálogo y una férrea voluntad para actuar con contundencia cuando la situación lo exige, siempre priorizando el interés público sobre cualquier otra consideración.

Lo que se presagiaba como un «desviejadero» de fin de año, se ha adelantado  en pleno agosto, en el ayuntamiento de Puerto Vallarta. En el caso de la Dirección de Cultura, se ha filtrado que la salida de su titular, Basulto, se debió a problemas de temperamento. A pesar de su carácter «corajudo», se le reconoce su capacidad y conocimientos en el ámbito cultural, lo que ha generado la intención de reubicarla dentro del mismo ayuntamiento.

En los tratados  periodísticos analíticos, hay pocas referencias de su trabajo, lo que es extraño ya que a Basulto se le reconoce capacidad para desarrollar el tema cultural, que en Puerto Vallarta tiene mil cabezas que atender y tratar.

En el sector cultural vallartense hay muchos juegos de egos y si no hay tacto, vienen las consecuencias. Por eso una funcionaria debe de estar preparada  para trabajar con disposición. Es claro que Basulto es competente y que teniendo el apoyo universitario del CUC, debió desplegar más y mejores resultados, como involucrar a la ciudadanía en la cultura en todo tipo de actividades.

Sin embargo, la situación de la ex titular de Comusida es mucho más delicada y trasciende lo administrativo. Se le acusa de presuntas violaciones a la privacidad de personas que padecen la enfermedad, al haber divulgado información sensible de manera indebida. Esta grave falta no solo le ha costado su puesto, sino que le acarreará serios problemas legales. Se dice que ya existen denuncias en la Fiscalía del Estado. Para agravar la situación, también se han presentado denuncias ante la Comisión de Derechos Humanos, lo que coloca a la ex funcionaria en una posición legal vulnerable.

A estos dos casos, se suma el relevo como director de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, en el que se va Jorge Alberto Balderas Betancourt y llega José Domingo Valdés Aguilar.

A SOPLARLE A LA LÁMPARA DE DIÓGENES

Con estas salidas forzadas, el Ayuntamiento de Puerto Vallarta se enfrenta a la tarea de designar a las o los nuevos titulares de estas dependencias. A través de sus órganos internos, se iniciará el proceso de selección, con una encomienda clara y contundente: los nuevos funcionarios deberán romper con los patrones de comportamiento que llevaron al cese de sus antecesores.

Este episodio marca un antes y un después en la administración de Luis Ernesto Munguía. La decisión de depuración de su gabinete sugiere que el alcalde está dispuesto a tomar medidas si considera que son necesarias para el buen funcionamiento de su gobierno. La pregunta que flota en el ambiente es si esta «limpia» se extenderá a otras áreas y qué otras sorpresas nos deparará este turbulento agosto político en Puerto Vallarta.

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