La Conurbación Vallarta – Bahía: Una asignatura pendiente
- La falta de coordinación legal e institucional entre ambos municipios ha generado un crecimiento urbano desordenado
- Ya existe una propuesta jurídica elaborada años atrás, hoy olvidada
Por Ernesto Atenógenes Gómez Martínez
Urge una verdadera Conurbación entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas. Lo hemos dicho antes y lo repetimos ahora: esta región ha crecido de forma acelerada, pero sin una planeación metropolitana conjunta que dé respuesta a los grandes desafíos urbanos, sociales y ambientales que enfrentamos.
Hace ya algunos años, siendo presidente municipal de Puerto Vallarta Gustavo González Villaseñor, se entregó —por conducto de su entonces secretario, el Lic. Efrén Calderón— un estudio jurídico con la propuesta legal para concretar dicha conurbación. Fue elaborado con el respaldo de profesionistas comprometidos con la región, entre ellos el Lic. Juan Carlos Elizondo Flores, y gracias a la valiosa recomendación del Ing. Luis Carlos Tapia Pérez, se logró recibir la orientación y consejo del extinto Senador José Luis Medina Aguiar, figura Nayarita en la historia legislativa de nuestro país.
Este proyecto, sin embargo, quedó archivado en algún escritorio público de Vallarta. En ese entonces, en Bahía de Banderas gobernaba el C.P. Héctor M. Paniagua Salazar, y el documento jamás fue retomado ni impulsado por las autoridades del municipio vecino. Tal vez fue considerado inviable. Tal vez fue políticamente incómodo. Pero lo cierto es que hoy el problema ha crecido y la necesidad de una coordinación metropolitana es más urgente que nunca.
Hay que recordar que una conurbación real y legal requiere de la aprobación de los Congresos locales de Jalisco y Nayarit, así como del interés político conjunto de los Gobernadores estatales y Presidentes Municipales en turno. No basta con reuniones aisladas o mesas de trabajo intermunicipales centradas únicamente en la movilidad o la seguridad pública.

La conurbación implica planificación estratégica compartida en áreas fundamentales como:
Crecimiento poblacional ordenado, vivienda y desarrollo urbano, infraestructura y servicios públicos coordinados (agua, luz, vialidades), presupuesto metropolitano compartido, normatividad urbana homologada y visión ambiental conjunta.
Mientras no exista voluntad política de alto nivel y un marco legal vinculante entre ambas entidades federativas, seguiremos enfrentando una expansión urbana caótica, desigual y con profundas carencias.
Puerto Vallarta y Bahía de Banderas ya están unidos en lo social, económico y territorial. Lo que falta es la unión institucional y jurídica que dé sentido y dirección al desarrollo de esta zona metropolitana interestatal.
No dejemos que esta visión siga empolvándose en archivos olvidados. Ha llegado el momento de sacarla de los cajones y convertirla en política pública.


