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Juan Pablo Montaño, el vallartense que busca la primera división

ASÍ VE MATANCHÉN LA CASCARITA

Por José Rubén Gómez Bernal

Se fue de Puerto Vallarta a Guadalajara cuando apenas tenía 15 años de edad, a cumplir sus sueños de jugar en la máxima tribuna del futbol mexicano, y con muchos sacrificios lo logró. Tecos y Veracruz –entre otros– fueron equipos en los que militó. Cumplidas sus metas como jugador, hoy sus planes son los de llegar a ser técnico de la Primera División del Futbol Mexicano, para lo que el vallartense mantiene una constante preparación. Es técnico de Tecos de la Tercera División, su alma mater tanto en el futbol como en su carrera profesional. Su carácter, vida disciplinada y la familia, han sido parte fundamental en sus proyectos, Juan Pablo dejó todo: su tierra, su casa, su familia, por una ilusión y para lograrlo ha sido parte importante su padre Cándido, un soporte importante e inigualable en sus proyectos de vida. Una entrevista en la que Juan Pablo nos muestra el lado humano de su lucha, ejemplo para muchos vallartenses que tienen aspiraciones de jugar al futbol profesional, que claudican en las primeras de cambio. Nacido en uno de los barrios más tradicionales del futbol vallartense, el Parque Hidalgo, hogar de familias de grandes futbolistas profesionales, como Demetrio Madero y José “Vallarta” Curiel, hoy Juan Pablo, forjando su propia historia es seguidor de esos pasos. Desde su hogar en Guadalajara concedió la entrevista para El Sol Siempre Libres y elvallartense.com.mx

— ¿Cuándo naciste, quienes son tus papás?

— Mi nombre Juan Pablo Montaño Ulloa, estoy casado con Valeria Valle, mis papás Cándido Montaño Madero, y Paula Ulloa Rodríguez, nací en Puerto Vallarta el dos de diciembre en 1980 en Puerto Vallarta, actualmente tengo 39 años de edad. Toda mi familia vive allá, salí de entre los 14 y 15 años, me vine a Guadalajara a hacer pruebas a Chivas, pero la verdad esto muy complicado. Yo llegué con cinco chavos de Vallarta, nos separaron por edad y yo hice pruebas como con 150 chavos, de los que se quedaron tres entre ellos yo.

— ¿Y cómo te ha ido en Guadalajara?

— Bien, ahora queriéndome abrir terreno en el ámbito de la dirección técnica en lo profesional, ya estoy en la dirección de Tecos de la Tercera División Profesional, y con la ilusión de abrirme paso.

— ¿En tú proyecto está ascender ahora como técnico a la Primera División?

— Claro, mis metas son ascender a la Primera División, a las Grandes Ligas, y pues ya estoy en eso. Inicie en fuerzas básicas de Tecos, y en menos del año me dieron ya la Tercera División, y con las miras de ir brincando, a la Segunda, a la Liga de Ascenso, y Primera División.

— ¿Cómo iniciaste tu carrera profesional?

— Ya lo mencioné, que en principio me fui a Chivas, en donde para poder permanecer tuve que jugar el lateral izquierdo, yo en Puerto Vallarta jugaba de contención, pero la posición no la desconocía, me vieron jugar y me invitaron a fuerzas básicas, que en ese tiempo eran juveniles. En chivas estuve menos del año, inclusive me registraron con juveniles, pero nada más.

— ¿Hasta cuándo permaneciste en Chivas?

— Dure en Chivas menos del año y sí me registraron, pero nada más. Se acabó el período y nos dijeron que venía una reestructura era la promotora de Martínez Garza que, al fusionarse con Chivas, quedamos muchos fuera, como yo era de los de menos experiencia me hicieron un lado y ahí fue un parteaguas en el perseguir de mi sueño.

— ¿Fue difícil esa etapa?

— Le hablé de inmediato a mi padre, le expliqué que me acababan de dar de baja, le dije que esto en Chivas se había acabado para mí. Mi papá me dijo no te preocupes acá te esperamos en casa.

— ¿Se derrumbaba tu sueño?

— No, yo mantenía firmes mis propósitos, le dije a mi papá convencido, padre yo voy a seguir, mañana o pasado mañana me presento en Tecos, voy a ir a hacer pruebas, voy a hacer visorias. En Tecos me dijeron que no había período de visorias, apenas era enero y que regresara en junio, entonces yo le dije al profe que estaba en turno que era mi tío Demetrio Madero lo conocía, que yo lo único que quería era luchar por mi sueño, que yo no me regresaría a Puerto Vallarta.

— ¿Y qué pasó después?

— El profe me dijo que me fuera a entrenar pero que no me iba a tomar en cuenta, porque tomaría en cuenta a los jugadores que tenía registrados. Me dijo que me fuera a entrenar y que en junio me registraba. Le tomé la palabra y durante seis meses estuve entrenando y cuando llegan las visorias me quedé en Tecos desde juveniles, jugando en la posición de lateral izquierdo, eso fue en 1996-97, 98.

— ¿En que año debutaste en Primera División?

— Fue el 29 de marzo del 2003 debute en Primera, contra los Tiburones Rojos del Veracruz y por coincidencia me retiré también contra ellos anotándoles un gol, ganamos el partido allá en el puerto. .

— ¿Qué sentiste cuando entraste al estadio y la cancha?

— Increíble emoción el caminar y entrar a la cancha cuando vas por el túnel, el escuchar la alineación. A Casi 20 años de distancia todavía se me pone la piel chinita al recordarlo, se agolpan las emociones. Para mí al entrar a la cancha fue como misión cumplida, sueños cumplidos, hasta el aire del entorno del estadio lo sentía diferente, y aunque el estadio de Tecos no es muy grande, yo sentía cómo vibraba con la gente gritando. Estos recuerdos los lleva uno consigo para siempre.

— Ahí estaban plasmados todos tus sacrificios.

— Exactamente así es. Ese partido no lo olvido porque fue el cumplir un sueño y el ver reflejado todo ese sacrificio, porque te voy a confesar una cosa, yo ya estaba en la Primera División y no tenía para comer. Mi padre me ayudaba, pero no era suficiente, mi padre siempre me ayudó fue muy grande su apoyo, en un período difícil, porque era pagar renta, comidas transporte y mi padre como que perdió el trabajo y se las vio complicada y pues yo también acá sufría, pero yo ya estaba entrenando en la Primera División.

— Difíciles momentos ¿cómo los superaste?

— Me acuerdo de un momento cumbre yo vivía con un amigo también de Vallarta, se llama Carlos Herrera, el me dijo no te preocupes yo pago la renta, de hecho, el me compró la base de mi primera cama y todavía la tengo aquí conmigo.  El vive por el rumbo de la Cruz Roja allá en Puerto Vallarta, cerca de un puesto en donde sirven unos ricos taquitos, y cada que voy lo visito y nos vamos comerlos.

— ¿Tuviste también en Carlos un apoyo?

— Como te digo su mamá, su familia le ayudaron y compraron la primera base de mi cama, tengo en casa esa cama en el cuarto de visitas. En ese tiempo él compró el refrigerador, la estufa, y otras cosas, con el apoyo de su familia, después cuando se fue, yo le compré todo.

— ¿Qué fue más emotivo para ti, debutar en la Primera División, o que te nombraran técnico de la Tercera División?

— Las dos cosas van de la mano porque ambas requieren de mucho sacrificio, pero todavía me gana más el haber debutado en la Primera División. Ahora que soy técnico que dirijo, que yo me paro en un estadio por ejemplo en el de Tecos en donde juega la Tercera División, me doy cuenta de lo difícil que es llegar a la Primera División. Entonces yo cada vez me siento más privilegiado, orgulloso y contento de la carrera que tuve.

— ¿Cuánto duró tú carrera profesional y qué logros tuviste?

— Fueron diez años jugando de profesional, entre los logros tengo un subcampeonato con Tecos, en el 2005 llegamos a la final la jugamos en el Estadio Azteca y la perdimos contra el América. La medalla de subcampeón fui a Puerto Vallarta y se la regalé a mi padre. Esas cosas te llenan, te satisfacen, y ahora lo empiezo a vivir como entrenador por eso ahora mis metas son abrirme camino como entrenador.

— ¿Y cómo vas?

— Me sigo preparando. Como entrenador tengo terminados muchos cursos, en el año hago tres o cuatro, nada menos ayer terminé uno. Están por mandarme el reconocimiento de Aguascalientes, ya que lo hice en línea. Me estoy preparando para cuando llegue la oportunidad, la quiero aprovechar, siempre he luchado por mis metas y esta no es la excepción.

— Volvamos un poco atrás ¿Qué paso después de retirarse como profesional?

— Fíjate que comencé a trabajar en un colegio. Cuando me retiré me fui a Puerto Vallarta y allá recibí una llamada del director de deportes del colegio, que era mi maestro en la Escuela de Entrenadores, yo no lo conocía ni sabía qué puesto tenía. Me dijo que tenía conocimiento de que me había retirado, que conocía mis intenciones de ser técnico por los buenos trabajos que entregaba, me dijo que tenía un lugar en el colegio. Me citó otro día en Guadalajara para platicar.

— Entonces dos de las mejores noticias después de tu retiro, las recibiste en Puerto Vallarta.

— Sí, allá recibí la noticia del Colegio y luego de cinco años estando en Vallarta, me invitan a Tecos, hace año y medio. Me dijeron que tenía las puertas abiertas y fui a platicar. Me ofrecieron juveniles fui auxiliar, luego fui entrenador de Cuarta División y ahora en la Tercera.

— ¿Para continuar tu carrera ¿buscarás alternativas o continuarás en Tecos?

— Tengo un año con el equipo, hoy es el primer día que nos presentamos a entrenar después de la pandemia y me di cuenta que a cuatro o cinco de mis jugadores los subieron a la Segunda División, lo que habla bien de tú trabajo. Yo lo que aspiro es a seguir presentando buenas notas, que vean el trabajo de Juan Pablo Montaño Ulloa, y si hay ascenso en Tecos o invitaciones externas, pues yo estoy abierto, yo lo que quiero es cumplir mi otro sueño de dirigir en Primera División, se que es muy difícil, pero lo tengo que lograr.

— Finalmente algún mensaje para todos los muchachos vallartenses que vayan a buscar jugar profesionalmente.

— Yo les diría de entrada que si ya tienen sus sueños, que luchen por conseguirlo, es vago decir luchar, porque algunos llegan se están unos días probándose y claudican, se van. La verdad es que para ver los sueños realizados se tiene que tener mucha perseverancia, constancia, decisión con actitud positiva, mirando a los ojos a todas esas personas que te apoyan. La palabra es no claudicar a tus sueños, que te aferres y te visualices. No es llegar e irse, yo me lo propuse y lo logré, a base de muchos sacrificios.

— Muchas gracias Juan Pablo por la entrevista, que se cumplan los sueños de ser técnico de la Primera División.

—Gracias a ti Matanchén, y a los medios en que laboras.

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