Hagamos a un lado las tibiezas

No cabe la menor duda que desde niños estamos forjando nuestro carácter, me he puesto a analizar algunos personajes de la vida pública, privada y social que tuve el honor de conocerlos desde niños y a otros de jóvenesactuando de la misma forma en su vida adulta. Siguen ciertos temores o miedos que los hacen tomar decisiones fuera de lo común haciéndolo a un lado; lo que importa es el tener el entusiasmo necesario para obtener éxito el dar un nuevo sentido a la vida que llene de satisfacción su actuación diaria.

En el campo de la política  se experimenta un cambio en las actitudes de muchos por la falta de convicción en los principios que emanan de los partidos. Creo que en lo referente a este tema es una verdadera lástima que se los pasen de una manera absurda y no luchen por esos ideales. Es cuestión  de un análisis minucioso para darnos cuenta que en sus orígenes son los mismos llegando a la conclusión que hemos perdido el sentido de respeto a nosotros mismos y simplemente actuamos a favor de lo que nos conviene.

Triste realidad ahora se confunde izquierda con derecha y el slogan principal de estos nuevos ideales, buscar el poder a como dé lugar descuidando los objetivos principales que radican en un bienestar equilibrado donde exista igualdad de oportunidades en todos los sentidos. La falta de humanidad hace que los flagelos principales sigan siendo los mismos; pobreza extrema, impunidad, corrupción galopante, inseguridad etc. No es nada fácil cuestionar ciertas situaciones que siguen acechándonos, urgen soluciones concretas.

Es muy cierto que las prácticas de una sociedad se consolidan a través de su historia, con la trasmisión de aquellos valores que se vuelven cultura. Recordemos con emoción  a nuestros antepasados, vivían  el respeto a la palabra empeñada, el honor que no podía perderse, la tradición de no engañar y ajustarse a la verdad. Hagamos votos estimados lectores para que dichos valores deban de ser traspasados a la administraciónpública de hoy y al sector empresarial y social. En las raíces profundas de nuestra nación se encuentra un andamiaje ético, necesitamos desempolvarlo para que sirva de apoyo a la reconstrucción del presente.

Ahora en día nos encontramos ante un mundo globalizado que incide en los planes y proyectos de cualquier nación que quiere superarse por eso es importante analizar todas las ideas, creencias y conceptos, es la única forma de lograr mantener una productividad creciente. Lo importante jamás olvidar los principios y costumbres en las que fuimos educados, evocar a nuestra historia y epopeyas, pero sobre todo nunca perder el sentido de ubicación. Fortalecer nuestra convicción es el alimento de todos los días para sentirse útil en esta vida que nos reclama congruencia en el decir y en el hacer.

Dicen que a los tibios ni Dios ni el diablo los quiere, porque no buscar ser efectivo tratando de encontrar  la fórmula mágica para llegar a la excelencia. Para esto es necesario el llevar una serie de acciones para salir de la mediocridad, recopilando una serie de sugerencias cuyos argumentos se basen en el amor y en el servicio al prójimo para triunfar en la vida. Todo se facilitara si obtenemos el sentido común necesario que nos haga pensar en la búsqueda de soluciones prácticas donde la armonía sea la panacea de la convivencia que al final de cuenta nos da la fuerza necesaria.

Urge reflexionar en el legado que deseamos dejar a nuestros hijos, nietos, bisnietos, en fin nuestra descendencia. Despojarnos del orgullo y egoísmos será el primer paso, busquemos nuestra cercanía con la familia, amigos y con la propia sociedad con la que convives para retroalimentarnos de experiencias que sirvan en la consecución denuestros anhelos. Todos deseamos el tener una familia unida donde nuestras necesidades se cumplan y logren mantenernos para poder satisfacerlas bajo un clima que nos permita el vivir sin conflictos y este sea el acicate para nuestra prosperidad.

Actuar con tibiezas nos hace muchas de las veces convertirnos en marionetas de los manipuladores que se sienten redentores sobre todo en los campos de la política y economía. Son los tiempos de adoptar una actitud congruente con los tiempos actuales, donde existe una sociedad muy agraviada por la falta de ética pública. Recordemos que en la familia, se forma a los ciudadanos; es un hecho que los valores se arraigan en los primeros años de vida. Si queremos funcionarios correctos, empresarios honestos y líderes sociales con credibilidad, hay que formarlos ahora con el ejemplo, con la práctica de los valores y el rechazo total a la corrupción.

En honor de la verdad hoy encontramos en México a un  pueblo desconfiado, desilusionado, temeroso y dolido. El tejido social esta tan desintegrado que es importante que adoptemos una actitud valiente y real donde no exista la resignación que significa aceptar el fracaso y esto se da cuando aceptamos falta de respeto a la dignidad de la persona y cuando somos indiferentes ante el sufrimiento. Vayamos siempre adelante con la Fe en Dios donde se muestre que somos sus hijos para seguir por el camino del amor, verdad y justicia.

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