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En política, adversarios dignos

Por Humberto Famanía Ortega

Muchos de los ciudadanos estamos a la expectativa de lo que sucede en el ámbito político, vemos con mucha preocupación falta de respeto a las investiduras del ejecutivo federal y estatal cuando es importante privilegiar el diálogo constructivo. Los orígenes de los graves problemas son derivados por la falta de oficio político y de una mala planeación integral. Me queda claro que hasta hoy en día se hace más de lo posible pero nunca lo necesario por la constante en los múltiples problemas que aquejan a nuestra sociedad y ahora por esta terrible contingencia sanitaria que no se le ve fin-

Siguen surgiendo una serie de acusaciones de personajes del sector empresarial, político, social y de personajes de diferentes partidos e  inundando de panfletos, caravanas de automóviles mostrando carteles denostando a nuestro presidente de la república, usando las redes sociales con dimes y diretes mutuos; lo triste, los autores intelectuales no dan la cara, falta valor para enfrentar y sostener con bases firmes lo que se publicita. Todo esto nos da una imagen de la poca seriedad  en donde se pone de manifiesto el encono, soberbia y animadversión; mostrando una falta de madurez ante la vida institucional del país. En fin el libre tránsito y expresión se respeta.

Por eso respetables lectores es urgente evitar la crítica destructiva, la murmuración, el rechazo hacia otras personas, cualquier tipo de violencia y cualquier acción que lleve a debilitar los delicados lazos de la red social. Lo que necesitamos son proyectos de trabajo comunitario, donde los compromisos se cumplan a cabalidad, con hombres y mujeres con vocación de servicio y probada solvencia moral. Por el contrario para contrarrestar estos ataques anónimos hace falta que cada uno de nosotros asuma el compromiso de ser congruentes con nuestra intención de crear una cultura del respeto donde exista la tolerancia, evitando la crítica destructiva.

Quienes realmente son responsables de las malas administraciones son las autoridades competentes que deberán de aplicar todo el rigor de la ley a aquellos que cometieron daños al patrimonio de la Nación  en forma dolosa. No se puede avanzar en la prosperidad de los pueblos cuando se incita a la desunión. Recordando que los conflictos no se deben evitar ni negar, solo hay que buscar soluciones pacíficas, debemos ser objetivos, juzgar la acción evaluándola buscando siempre la causa con el efecto, para lograr dirimir las diferencias y así avanzar hacia estadios de prosperidad.

Como deseamos que se dé un cambio con rumbo en la vida pública de quienes nos gobiernan en los trenes niveles, es  la oportunidad de trascender buscando siempre el bienestar de los gobernados. Si analizamos la situación de nuestro querido México, existen muchos aspectos que requieren una transformación; la violencia que se extiende debe de ser frenada, la miseria que toca cada vez a mayor número de familias requiere de nuevas estrategias económicas, tanto gubernamentales como sociales. Es importante seguir exigiendo una política educativa más eficiente donde también la cultura sea la esencia misma de nuestro quehacer cotidiano. A los políticos les digo que ya es tiempo de dejar la zona del confort, de comodidad, de egoísmo y acercarse más al pueblo con propuestas claras y que sean bien soportadas para cumplirlas.

Siempre hemos hablado de una nueva política, en donde la armonización de intereses legítimos en pugna no tiene sucedáneo y ello exige a hombres y mujeres que no confundan principios con dogmas, ni convicciones con terquedad, ni afiliación con secta. En la vida política, la discordia llega al primer descuido, tal como lo estamos observando, en tanto que la concordia activa requiere de negociadores pacientes, templados y de piel dura. Urgente el tener funcionarios públicos honestos y congruentes en el hacer.

Nos queda muy claro que los tiempos de hoy son tiempos de transición y quien no lo entienda se quedara en el camino. Tomando en cuenta que la escasez de recursos y la necesidad de reorientar y acelerar el desarrollo, reclaman concertación para renovar permanentemente el pacto social  y echar andar proyectos de beneficio con el concurso de todos los sectores de la nación. En fin amigos lectores estamos ante nuevos retos donde lo esencial siempre radicara hoy más que nunca en aportar ideas y hechos, ya que es pensamiento en acción. Hacemos votos para que las próximas campañas políticas los hombres y mujeres del poder tengan ideas con capacidad de debate para llegar a ejecutar acciones donde el bienestar llegue con planeación adecuada.

Pues bien, cuando se habla de rendición de cuentas aquí es precisamente donde radica el flagelo que corrompe a quienes no cumplen con sus obligaciones, la corrupción e inseguridad tanto física como sanitaria, es el fenómeno social que más interesa y preocupa a nuestro pueblo. Es la impunidad el rasgo de la política mexicana que provoca grandes dudas respecto de un final venturoso de una administración pública, sin lugar a dudas está afectando mucho al proceso democrático. La gente ya no siente confianza por los partidos políticos, parece inútil y costosa su función. Este repudio aparentemente está vinculado entre otros factores, con la permanencia de los fenómenos de la inseguridad, corrupcion e  impunidad de sus agentes activos.

Es importante saber que un País fracturado por la desigualdad y polarizado social y políticamente, podría transformarse en un riesgo mayor para la gobernabilidad. Darnos cuenta también la existencia de grupos que reivindican la violencia política como medio para lograr determinados objetivos estratégicos, siendo un desafío al Estado de Derecho y en general a las formas de convivencia democrática que la sociedad mexicana viene construyendo con grandes esfuerzos. La paz es indispensable para asegurar la solución  de los problemas de los mexicanos.

-.La búsqueda obsesiva de lo que haga más cómoda la vida, nos debilita, nos hace frágiles y vulnerables, egoístas e insaciables.-

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