El Reencuentro; una visita al panteón municipal 5 de Diciembre

 

 

Visitar los cementerios es ir al reencuentro de nuestros antepasados, en donde se encuentran las tumbas de quienes forjaron a Puerto Vallarta, comerciantes, pescadores, presidentes municipales, profesionistas y todas esas personas que de una forma u otra le dieron vida a Puerto Vallarta.

Según la historia, el primer panteón se ubicó cerca del Rio Cuale, en contra esquina del dónde está el mercado, y de ahí fue trasladado el panteón que se localizaba en la parte alta del Parque Hidalgo que, en los tiempos de la administración municipal de Gustavo González Villaseñor, fueron trasladados los restos de las personas que faltaron al panteón 5 de Diciembre, que se había inaugurado pocos años antes.  La remoción de los restos de las personas y su traslado fue con el fin de construir el estacionamiento que se localiza en la parte baja del Parque Hidalgo.

Cuando se inauguró el panteón del Parque Hidalgo estaba algo retirado del pueblito, y era el límite de la ciudad, pocos habitantes había del otro lado del panteón, hasta que se desarrolló la Colonia 5 de Diciembre, que debe su nombre a la fecha en que se fundó el Ejido Puerto Vallarta, por los hermanos Rodolfo Manuel Gómez Sánchez y  Héctor Gómez Sánchez, ya que los terrenos en donde se asienta la colonia fueron parte del Ejido Puerto Vallarta, al que mucho le debe el desarrollo del puerto, porque salvo el centro o el llamado Pueblito, cuyos terrenos tienen otro origen, lo todo demás, como la Colonia Emiliano Zapata y todas las colonias, están asentadas en tierra de origen ejidal.

Ahí precisamente en el panteón 5 de Diciembre están sepultados varios de los que fueron presidentes del Ejido Puerto Vallarta, ahí están los restos de ex presidentes como don Jesús Palacios Robles, los ex alcalde Rodolfo, Arturo y Héctor Gómez Sánchez; el que fuera el primer diputado de origen vallartense Vicente R. Palacios, y muchos personajes más.

LIMPIEZA Y SEGURIDAD

Como todos los años acudí en compañía de mis hijos al Panteón Municipal 5 de Diciembre, “a visitar” a mis familiares: papá, mamá, tíos, abuelos, suegros. Leer los nombres de las tumbas es recordar a los viejos vallartenses y como todo evoluciona, antes era común encontrar gente conocida de cuando el pueblo era pequeño y todo mundo se conocía.  Hoy son nuevas generaciones de vallartenses que van a visitar a sus deudos, que solo conoces por las tumbas que visitan y las correlacionas con sus familias.

Flores, coronas, música de banda, de mariachi, comida, llantos, rezos, cerveza, tequila, misas, todo se entrelaza para darle vida a una de las tradiciones más arraigadas en México, todo enmarcado con la seguridad, el orden y la limpieza.

Muy limpios los panteones, pero es importante que el ayuntamiento tome medidas para obligar a los propietarios de las tumbas que están destruidas, a que las reparen, son un espectáculo deprimente que contrasta con la limpieza pues aunque también recibieron limpieza, no deja de  ser desagradables imágenes, los panteones son visitados por el turismo.

En el panteón 5 de Diciembre hubo vigilancia de la policía, de tránsito; y el ayuntamiento dispuso de un nódulo de información para orientar a quienes tienen sepultados sus familiares, sobre asuntos relacionados con el ayuntamiento, que fueron de mucha utilidad.

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