El dilema de publicitarse en el mar
- Oceanic Marketing aseguró que cuenta con documentación y autorizaciones para la navegación y operación de su embarcación emitidos por la Secretaría de Marina y Capitanía de Puerto. Ahora el verdadero reto será convencer a las marcas que aparecer frente a un atardecer de Puerto Vallarta, entre críticas y cuestionamientos, sea una buena estrategia de comunicación.
Hay comunicados empresariales que buscan apagar una polémica y terminan echándole un poco más de leña al fuego. Oceanic Marketing salió al paso de las críticas por su proyecto de publicidad marítima frente a Puerto Vallarta y aseguró que cuenta con documentación y autorizaciones para la navegación y operación de su embarcación, incluyendo documentos emitidos por la Secretaría de Marina y Capitanía de Puerto. También se dijo dispuesta a mostrar esos documentos ante cualquier revisión oficial.
Hasta ahí, todo parece parte normal de una controversia: una empresa defiende su proyecto, las autoridades revisan y la ciudadanía opina. El detalle está en que Oceanic Marketing no solamente defiende la legalidad de su operación; también presenta la publicidad flotante como una propuesta de innovación, comunicación responsable y una plataforma que pretende convivir con la vocación turística de la región.
Una cosa es que exista documentación para navegar y otra, muy distinta, es que eso resuelva todas las interrogantes sobre la utilización de una enorme pantalla luminosa como soporte publicitario frente a las playas. De hecho, especialistas han señalado que existe un vacío regulatorio específico sobre este tipo de publicidad marítima y han planteado revisar sus posibles efectos ambientales, especialmente por el uso de iluminación en el entorno marino.
Y mientras las autoridades federales determinan qué permisos existen, qué alcances tienen y si la actividad cumple con las disposiciones aplicables, hubo algo que quedó bastante claro con la reacción ciudadana, la cual no fue precisamente una bienvenida con alfombra roja. El Gobierno de Puerto Vallarta solicitó la intervención de distintas dependencias federales para revisar la embarcación, mientras que en Bahía de Banderas también surgieron pronunciamientos en contra de que este modelo se replique en sus costas.
Por eso viene la pregunta que quizá Oceanic Marketing debería hacerse antes de llenar su agenda de clientes: ¿qué empresa será la valiente que quiera anunciarse ahí? Hoy buena parte de la conversación pública está asociando con la alteración del paisaje vallartense. El verdadero reto comercial quizá sea convencer a las marcas de que aparecer frente a un atardecer de Puerto Vallarta, entre críticas y cuestionamientos, será una buena estrategia de comunicación.

