Ejecutado por confusión; camionero apodado “El Indio”, fue acatado a balazos

 

 

Esta navidad no será la misma para la familia Rodríguez de la colonia Las Peñas, en donde ayer asesinaron a uno de sus integrantes. Al parecer todo se debió a una confusión y ahora lloran la pérdida de un gran ser humano, del que aseguran, no debió terminar su vida de esa manera.

Se trata del señor Miguel Rodríguez Oseguera de 53 años, de oficio chofer de camiones del Sistecozome, quien ayer alrededor de las 12 del mediodía, regresaba a casa a bordo de un vehículo prestado, un Tsuru en color rojo. Circulaba por avenida Las Peñas, cuando fue sorprendido por hombres armados, quienes dispararon en 19 ocasiones para “asegurarlo”, cinco de las balas hicieron blanco en su humanidad.

Luego de perpetrar el asesinato, los sicarios se marcharon a toda velocidad, a bordo de una motocicleta negra, ante la vista atónita de los vecinos, quienes no daban crédito a lo sucedido.

Los disparos alertaron a la familia de Don Miguel, mejor conocido con el mote de “El Indio”, quienes salieron corriendo de su casa en la calle Cantera y fueron hacia donde ocurrió el hecho (a la vuelta de la esquina), en donde encontraron a su familiar ya sin vida, a bordo del automóvil que un par de horas antes había pedido prestado, para ir a realizar unos pendientes.

En cuestión de minutos el lugar de la agresión se llenó de patrullas de la Policía Municipal y de la Fuerza Única Regional, quienes al enterarse que los agresores huyeron por el libramiento Luis Donaldo Colosio, con rumbo al túnel chico, a bordo de una motocicleta negra, inmediatamente implementaron un operativo, pero al igual que en otras ocasiones, no lograron atraparlos.

Por su parte, paramédicos de Bomberos intentaron prestar auxilio a la víctima, pero al acercarse, se dieron cuenta que falleció de forma instantánea, debido a que recibió al menos cinco balazos en rostro, cuello y pecho.

Sobre la avenida Las Peñas, quedó el vehículo Tsuru en color rojo, el cual presentaba 15 impactos de bala en su estructura, en su mayoría en el parabrisas. En el cristal trasero, el auto presenta un fuerte golpe, pero este nada tuvo que ver con la agresión, sino que uno de los hijos de la víctima golpeó el vidrio al enterarse que su padre estaba muerto.

Sobre el piso, en forma de abanico y frente del automotor fueron localizados 19 cascajos de bala, uno de estos calibre 5.7 de los llamados mata policías y el resto de 9 milímetros, mismos que fueron asegurados por los peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, como parte de los indicios para la investigación.

Durante cuatro horas y media que duraron las diligencias por parte de las autoridades, la familia de “El Indio”, entre ellos su esposa Elvira Gallegos, permaneció cercana al automotor, preguntándose una y otra vez, ¿Por qué tenía que terminar su vida así?, nunca le hizo daño a nadie, pues su único pecado, era haber pedido prestado el auto a la persona, a la que presuntamente era el que buscaban los hombres armados. Sus nietos, un par de niños de algunos diez años de edad, lloraban inconsolables, parados sobre una pequeña loma, desde donde atestiguaban como el cuerpo inerte de su querido abuelo, era extraído del automotor y abordado a la unidad del SEMEFO.

Al concluir las pesquisas, el cuerpo fue trasladado al anfiteatro forense en donde se le realizaría la necropsia de ley y posteriormente sería entregado a sus familiares para que le den cristiana sepultura.

Finalmente, al el cuerpo fue extraído del interior del automotor y llevado hasta la unidad de Servicios Periciales para su traslado al SEMEFO en donde se le realizaría la necropsia de ley.

Por Armando Arce / siemprelibres.com

 

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