Emboscan a policias

La policía, en cacería  liquidó a conocido delincuente

 

  • Conocido delincuente baleó a dos policías y terminó ejecutado en un enfrentamiento a balazos en el Río Pitillal

Dos policías que acudieron a atender el reporte de una persona agresiva en la ribera del río Pitillal fueron emboscados; uno de los oficiales se debate entre la vida y la muerte, el otro está fuera de peligro. El delincuente fue abatido por agentes municipales, tras una feroz cacería por el río Pitillal.

Los hechos se registraron alrededor de las 19:00, cuando al número de emergencias 911 entró el reporte de que en la ribera del río Pitillal, a la altura de la base de Bomberos se encontraba una persona agresiva con los transeúntes. Enseguida acudió la unidad PV-281, cuyos oficiales al llegar tuvieron a la vista al sujeto, por lo que intentaron bajar de la unidad, cuando de pronto fueron recibidos a balazos.

Uno de los impactos hizo blanco en el rostro del policía Jesús Omar Sepúlveda Chavez, quien cayó fulminado sobre el terreno lodoso; el otro, José de Jesús Romero, recibió un impacto en el hombro. Este último reaccionó a la agresión y alcanzó a herir en la pierna al delincuente, quien huyó sobre la orilla del río.

Enseguida el oficial Romero subió a su unidad y pidió apoyo de sus compañeros, quienes acudieron al llamado de inmediato, desplegándose un fuerte operativo por toda la zona; en tanto que una patrulla más llevó a los dos compañeros heridos a la base de Protección Civil del Estado, en donde los paramédicos, al ver la gravedad de la herida que presentaba uno de ellos, de inmediato los trasladó al hospital San Javier.

Al llegar al nosocomio privado, el personal médico se negó a recibir a los heridos, argumentando que en tanto no hubiese un depósito de cierta cantidad de dinero, no tendrían acceso a recibir atención médica, pese a que el policía Jesús Omar Sánchez, estaba agonizante. Tuvo que llegar el director de Seguridad Ciudadana, Jorge Valencia a solicitar que les diera la atención inmediata para que los médicos los ingresaran al área de urgencias.

Mientras tanto, en la ribera del río al menos medio centenar de policías seguían la pista del delincuente, quien iba herido y dejaba rastros de sangre a su paso. De pronto, entre los matorrales, agazapado entre unos juncos, lo detectó un policía, quien al verlo de espaldas, trató de jalarlo del short para sacarlo de lo que parecía una cueva pero en ese momento el sujeto se voltea y dispara nuevamente en dos ocasiones.

Al primer disparó el oficial se lanzó al agua, en tanto que el resto de los policías que habían cercado el sitio, abrieron fuego contra el individuo y lo abatieron. En tanto los policías de la fuerza única se mantenían sobre la ribera del río, solo observando la acción de los uniformados municipales.

El cuerpo del delincuente, quien fuera identificado como Mario Álvarez Zavala de 24 años de edad, vecino de la colonia Leandro Valle, quedó tirado entre los matorrales y a un costado estaba la pistola calibre 25. En la ribera del río quedó tirada su gorra en color negro con rojo y una jeringa con una sustancia, con la que al parecer estuvo drogándose antes de que llegaran los policías a atender le reporte ciudadano.

Anoche, en el hospital San Javier reportaban que el oficial José de Jesús Romero ya se encontraba fuera de peligro, pero permanecería en observación durante 24 horas; mientras que el otro uniformado, el diagnostico era desalentador, toda vez que la bala que lo hirió en el pómulo derecho, se quedó alojada en el cerebro.

Por su parte, autoridades de la Fiscalía General del Estado y peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses realizaban las diligencias en el lugar de los hechos.

Cabe mencionar que el ahora occiso, Mario Álvarez Zavala, era un conocido malandrín que se dedicaba a robar a personas en la ribera del Pitillal. Recientemente había sido detenido por policías municipales, luego de que robara el celular a un adolescente en la colonia Morelos y Pavón, pero pronto fue dejado en libertad, al considerar el Ministerio Público que no había flagrancia del delito.

Por Verónica Díaz / siemprelibres.com

 

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