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Con fe se vence la adversidad

Por Humberto Famanía Ortega

Los tiempos se están agotando en cada uno de nosotros; la palabra trascender tiene un gran significado, cuando se trata de nuestra responsabilidad como seres humanos por el paso de nuestras vidas. La verdad es que todos vamos a dejar de existir, lo importante saber que nuestras acciones siempre deben de estar encaminadas al amor el prójimo, empezando con nuestra familia y con la comunidad donde te desarrollas. Que hermoso que en nuestros hogares, amigos y sociedad donde convivimos, guarden en su pensamiento recuerdos de nuestra actuación con respeto.

Empecemos recordando a nuestros padres como un signo de reconocimiento a su paso por esta vida, cuando cumplieron a cabalidad con sus obligaciones al enseñarnos los valores donde se fincan los instrumentos principales para conducirnos en armonía, honestidad, capacidad y trabajo para el cumplimiento en nuestras labores. No es fácil convertirse en guía y brújula, se necesita tener carácter en donde el amor pos sus hijos sea el motivo de existencia para cumplir con el mandato supremo de Dios, el de obtener un verdadero cariño por lo creado a su imagen y semejanza.

La clave de nuestro aprendizaje debe de estar basado en que no sean las circunstancias las que determinen nuestra satisfacción, sino nuestra fe y confianza en el Creador. Existen momentos en nuestras vidas cuando se manifiestan las horas oscuras, tal pareciera que la potencia de los adversarios y nuestras propias faltas nos destrozaríamos por completo. Simplemente la fe nos hace tener confianza, ya que se siente la paz, se sabe con certidumbre que te sientes en el centro mismo de la voluntad de Dios. Se puede sentir esa tranquilidad aun cuando estuvieras bajo la pesada mano de la disciplina impuesta por las enseñanzas de Cristo, eso sí lo digo con confianza, en nuestras vidas podemos soportar cualquier cantidad de tensión  si alimentamos la FE. Siempre la actitud debe de estar basada en nuestros principios.

Siempre he dicho que hay que ser hijos bien nacidos y bien paridos para que siempre vivan en nuestro corazón nuestra familia, empezando por nuestros padres que nos legaron incondicionalmente el respeto que nos infundieron. Recuerdo con cariño que me decía mi padre Don Andrés Famania López; respeta a las personas hijo, para que te respeten, se autentico ya que es un valor universal, siéntete orgulloso de tus orígenes que de ellos siempre recibirás solidaridad por siempre y para siempre. Mi madre me decía si Dios te dio un don, ofrécelo sin condiciones en su nombre para gloria de EL, hagamos camino para vivir eternamente.

No había felicidad más grande que ver felices a mi padre y madre, juntos amándose, los admiraba con toda la extensión de la palabra por su paciencia, inteligencia, capacidad y dirección para con sus 10 hijos. Ella, ama de casa, cuidadosa en nuestra educación, amiga confidencial de todos sus vástagos, difícil engañarla, sus sentidos los desarrollaba mucho. Presta en cualquier momento para ayudar a sus semejantes, nos pidió a todos sus hijos a comprometernos a dar la mano al prójimo, siempre practicando con el ejemplo a diario con su comunidad. Lo que sembró lo estamos cosechando su familia; era digna de admiración por sus obras de beneficio social sin mirar a quien beneficiaba, su rectitud y humildad la hicieron trascender.

Lo que queda de ejemplo es pensar que para estar satisfechos, es preciso que redefinamos quien es nuestro jefe. El amo que por lo general que queremos tener, somos nosotros mismos; pero el que necesitamos es Dios. El nos infunde todos los valores que requerimos para educar a nuestros hijos y confiamos que EL satisface nuestras necesidades. Nos debe de quedar muy claro que la cultura actual en la que nos desarrollamos da más valor a las posesiones y a los logros que a las personas y a las relaciones. Nuestra sociedad hace poco o nada por aclarar la confusión, respecto al desenlace de nuestra deseada meta. En lugar de estimular y nutrir las relaciones familiares y personales, la cultura vigente sugiere que el éxito profesional y económico, son la medida del valor de un hombre, situación que en lo personal no apruebo.

En mi peregrinar por la vida he reconocido a grandes hombres y mujeres que con sus sabios consejos y por creer en mí, me han facilitado el caminar más seguro por el sendero de la vida. Aprendí que cuando tienes una profesión, sientes una satisfacción muy grande al dar resultados concretos, empezado con la honestidad, creatividad y trabajo organizado. Saque a conclusión de sus consejos lo siguiente; si logramos aprender a controlar nuestros deseos egoístas, a no montar en cólera con excesiva frecuencia, en cambio sí estimulamos a nuestros hijos y amigos, les estaremos dejando un excelente legado.

En fin lo importante radica en poner en práctica todo lo aprendido, con la finalidad de provocar un ambiente con ánimo de concordia que resulte satisfactorio para lograr vivir en paz y así trascender. Debemos de tener mucho cuidado en nuestros lazos familiares, ya que son resultado de un proceso de interacción entre una persona y su familia, es también una construcción cultural, en la medida que tiene como función, el trasmitir los valores, las creencias y comportamientos que cada sociedad define como correctos.

-.Reflexionemos en torno a lo que hacemos y hemos dejado de hacer en favor de la humanidad. Vivimos tiempos muy especiales de recalcitrante individualismo, es hora de buscar nuevos senderos que nos ayuden en la solución de grandes dificultades.-

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