Con carácter y pasión se logran los sueños: Demetrio Madero García

ASÍ VE MATANCHÉN LA CASCARITA

  • ENTREVISTA A DEMETRIO MADERO GARCÍA, EL ESTANDARTE DEL FUTOL VALLARTENSE

Por José Rubén Gómez Bernal

Hablar con Demetrio Madero García, es entrar al túnel del tiempo del futbol, de su lucha para llegar al futbol profesional. Diez años de militancia en la Primera División del Futbol Mexicano, en las gloriosas Chivas del Guadalajara, lo convirtieron en el estandarte del futbol vallartense. “Deme” es una historia de aspiraciones, de tiempos difíciles, de desveladas, de hambre que le forjaron un carácter indomable, que lo llevó a superar los obstáculos y triunfar en las canchas. En su mejor momento no fue llamado a la Selección Mexicana, porque los “chilangos” se apoderaron del Tricolor, solo fueron jugadores de Pumas y Cruz Azul, pero su calidad y fortaleza, no dejaba dudas de ser mejor –en su posición– que varios que vistieron la verde. Es surgido del barrio de grandes futbolistas, El Parque Hidalgo, entre ellos José “Vallarta” Curiel, Juan Pablo Montaño, Miguel “Niño” Leyva, todos ellos iniciadores de la migración de talentos vallartenses, y pioneros jugadores en la Primera División, con un tronco común: el Club Deportivo Imperial, histórico del futbol de Puerto Vallarta. Hoy “El Negro” goza de un bien ganado reconocimiento a su trayectoria profesional, es el cuarto jugador con más partidos jugados en las Chivas, solo detrás de tres jugadores del campeonísimo. 

— Háblanos de ti y de tú familia.

— Mis papás son Francisco Madero Flores QEPD y Gregoria García Macedo. Tercero de sus hijos y el único hombre. Nací en San José, en donde viví, hasta los tres años, cuando me llevaron a Puerto Vallarta. Mi familia toda es de Puerto Vallarta. Por cuestiones familiares mi mamá se fue a a vivir a Nayarit. Me han reclamado que soy de San José y digo que soy de Vallarta, pero siempre he reconocido que allá dejé mi ombligo, pero mi identificación vallartense, mis recuerdos de la infancia, de familiares y de amigos, son de Puerto Vallarta.  Vivo con Dalia López, con quien no tengo hijos, pero de mi primer matrimonio, tengo hijos y nietos.

— ¿Cuáles fueron tus inicios en el futbol?

— Viviendo a dos cuadras de la playa, éramos cuatro amigos que nos la pasábamos jugando en la arena. “El Peluquillas” Joya, “Sobera” Madero, “Cheli” Leyva y yo. Y cuando se organizó la juvenil del Imperial, por el año 1972, fuimos a probarnos José Curiel, “Chocola” Rodríguez, Marco Antonio Parra “El Parrón, Fernando y Miguel Güereña,”  y nosotros los cuatro amigos, pero no se hallaron “Peluquillas” y “Cheli” porque no sabían jugar con zapatos, solo descalzos, no se quedaron.

— ¿Y cómo fue tu ascenso a la Primera Fuerza?

— Fue circunstancial, cuando pasé a segundo me expulsaron de la Secundaria. A mi papá no le dije que me habían corrido, sino que ya no quería estudiar. Me contestó que, si no quería estudiar, que me pusiera a trabajar. Esto cuando tenía 14 años. Y le dijo a mi mamá Goya, que yo tenía 15 días para conseguir trabajo. Y que, si en ese tiempo no encontraba trabajo, en esa casa no comía solo tenía casa para dormir. Fue duro porque dile eso a un chavito de 14 años, pero también me ayudó a forjar el carácter.

— ¿Y qué pasó después?

— Los del equipo Garza Blanca me habían visto jugar, fue Mario “Platini” Gómez quien me invitó a jugar. Salté directamente de la Juvenil a Primera Fuerza, a los 15 años. Le dije a Mario que, si querían que jugara con ellos, me dieran trabajo. De inmediato me llevó con el gerente de Alimentos y Bebidas del Hotel Garza Blanca, y si me dieron trabajo, pero de mozo limpiando albercas, repartiendo toallas en la alberca y a las camaristas, limpiando el restaurante.

— ¿La situación no te hizo reaccionar?

— Por supuesto que así fue, pues también tenía que limpiar el baño de los empleados, me daba mucho asco. Después de 15 días, le dije a mi papá que quería seguir estudiando y me contestó a qué bueno, pero el ciclo escolar inicia hasta septiembre, por lo que tuve que aguántame en el trabajo hasta el inicio de las clases, y seguí jugando con Garza Blanca. Cuando regresé a la Secundaria la Pesquera les di las gracias al Garza Blanca, porque yo quería jugar en el Imperial, el equipo de mi barrio.

— Te sentías bien de regresar con los tuyos.

— Claro que sí. Ahí jugaban José Dolores “Lolo” García, “Fita” Quintero, Chuy “Güerón” Peña y su hermano Gustavo “El Muellas”, “Juanita” Villaseñor, “El Cagado” Morales, yo era el más chiquillo de todos, y la verdad es que me trataron muy bien.

Gustavo “¿Pato” ¿Guijarro, QEPD? ¿coincides en que fue uno de los mejores defensas centrales — ¿Jugaste con él?

— No, yo lo veía jugar cuando estaba en juvenil, era muy buen defensa central, yo considero que ha sido el mejor de Puerto Vallarta. Era todo un atleta, alto, espigado, técnico, nadaba mucho se iba de los entrenamientos a su casa nadando. Recuerdo que se terminaban los juegos y cruzaba de la cancha a la playa y se iba por el mar a su casa.

— ¿Qué lograste con Imperial?

— Fuimos campeones junto con los Curiel, pero se fueron del equipo y formaron Colonia 5 de Diciembre, su técnico era Juan Gutiérrez, y luego formaron Motorautos.  Cada que nos enfrentábamos a ellos, se armaban tremendas broncas, que afectaron la relación de mi papá con mis tías las broncas llegaban hasta la familia, porque yo tenía 15 años y tenía que entrarle, a los pleitos. Con Motorautos jugaban casi todos los Curiel, José, Nico, “Piro”, Nacho, “Pipis”.

— ¿Hasta dónde escaló el problema?

— De plano tuve que dejar al Imperial después de dos años, el problema fue de tal magnitud, la relación familiar se volvió muy tensa.  Entonces le dije a mi papá que para que se acaben las broncas me voy a jugar con ellos a Motorautos. Toda la familia estaba reunida en ese equipo menos yo.

— ¿Y como fue que llegaste a Chivas?

— Jugando en Motorautos fui convocado a la Selección Vallarta, para jugar en contra el campeonísimos, venían jugadores históricos como Chava Reyes, la “Pina” Arellano, “El Tigre” Sepúlveda. La Pina nos invitó al Tapatío, a José Curiel, a mi y a otros que luego se regresaron y nos quedamos José y yo. La Pina nos consiguió una pensión y la comida. Después del partido nos fuimos a cenar a un hotel y ahí fue en donde la Pina nos invitó al Tapatío. Al final, yo me quedé, José tenía contrato con el Jalisco, y no pudo probarse, y “Chichitas” no pasó la prueba.

— Nárranos tu paso por el Tapatío

— Estuve cuatro meses entrenando, me firmaron por el resto del torneo. Mi debut fue en El Jalisco, contra La Piedad, llegué nervioso, Chava Reyes era el técnico y me puso de lateral, y la verdad me fue muy mal. Me tocó marcar a un enano y me hizo como quiso, por lo que me sacaron en el primer tiempo. Luego fuimos a Morelia y me volvió a poner de lateral, y fue lo mismo, nomás jugué medio tiempo, y a la banca en el primer tiempo.

— Difícil situación ¿Cómo saliste adelante?

— Estábamos a punto de irnos a la Segunda División, con un punto de diferencia del Morelos, si ganábamos nos salvábamos, si perdíamos nos íbamos. Los dos centrales titulares enfermaron por lo que entramos el suplente, y de nuevo me fue mal, cometí un penal y me sacaron, afortunadamente empatamos y nos salvamos con gol del “Pillo” Dávalos. A pesar que nos salvamos, nos pusieron una buena regañada. Nos dijeron váyanse no regresen son muy malos. Nos dieron un mes de vacaciones.

— ¿Te regresaste a Vallarta?

— Sí, me fui, yo no pensaba en regresar, pero un día me encontré con “El Pirata” Jorge, me preguntó cómo me había ido. Le platiqué, le dije que, seguro que me iban a correr, ya que me fue muy mal. Y todavía recuerdo, lo que me dijo: “usted no chille antes de que le peguen no se corra solo, vaya y preséntese”. Después de darle vueltas a la situación, agarré el camión y me vine a Guadalajara.

— ¿Y qué encontraste a tu regreso?

— Lo que te marca el destino, corrieron a Chava Reyes, nos presentaron como nuevo entrenador al “Jamaicón” Villegas, a quien por cierto felicité porque el sábado cumplió años. Nos dividió a los nuevos y a los que estábamos firmados. Me colocó en mi posición de defensa central, y comencé a jugar, me dejó en la central y nunca más volví a salir de la posición.

— Tu llegada a Chivas de Primera División, ¿cómo se dio?

— Don José Villegas me envió al interescuadras de Chivas de Primera División, yo tenía que mostrarme y pues a darle con todo, no me intimidé, tenía que sacar el carácter ante esa oportunidad.

— Hay una anécdota de tu carácter y de cómo no te achicaste ante Víctor Rangel, entonces la gran estrella del Guadalajara y de la Selección Mexicana. Cuéntanosla.

— Víctor en el Mundial de Argentina 1978 fue el centro delantero de la Selección Mexicana y luego de las Chivas. En 1979 me mandaron al interescuadras con los suplentes, y me tocó marcar a Víctor. No lo dejaba hacer nada y en una jugada me dio un codazo y me abrió los labios, comencé a sangrar, pero me tragaba la sangre para que no viera. A la siguiente me le barrí fuerte le puse un buen trancazo y se volteó y me dijo: te voy a quebrar pinchi muchachito pendejo. Chilanguito y crecido le menté la madre, me sacó lo calientes que somos lo vallartenses, y así seguimos entrándonos fuertes, yo la verdad sin nada de miedo. En una jugada en profundidad fuimos por el balón y llegué yo primero, le puse un codazo y lo mandé al suelo. Nadie creía lo que veía, como un chavo del Tapatío estaba “secando” a la gran estrella y que no se achicopalara. Se levantó y se me vino a los trancazos, nos trenzamos y se metió don Carlos Miloc, a separarnos.     

— ¿Un error de tu parte?

— Fíjate que no, don Carlos me mandó a los vestidores, cuando llegué ahí estaban mis compañeros del Tapatío, yo cabizbajo y pensativo dije ya la “cagué”, llegó don José bastante enojado dijo “para eso los manda uno y no aprovechan”. Llegó el viejo Tolán, y me llevó a la oficina de don Carlos Miloc.

— ¿Ya te sentías fuera del Tapatío?

— Te cuento, llegué a la oficina y don Carlos me indicó que me sentara y ante mi asombro me dijo: “lo felicito, un defensa central así debe de ser, usted debe pensar jugar siempre con esa pasión, ese carácter y esa personalidad, usted no se le deje a nadie, si a usted se le maten en la rodilla, usted métasela en el cuello. Y si yo estoy con el equipo en la primera, usted está conmigo”. Salí echando brincos de alegría, llegue al vestidor y don José y mis compañeros del Tapatío atentos, inclusive don José todavía medio molesto me preguntó qué me había dicho Miloc, les expliqué y don José me aconsejó que tuviera mucho cuidado.

— ¿El destino o el consejo del “Pirata” Aguilera?

— Las dos cosas, pues en junio estaba en Vallarta y con la moral baja, pensaba ya no regresar y seis meses después ya jugaba continuamente en los interescuadras y me notificaron que me firmarían para Primera División, por recomendación de don Carlos Miloc, que ya se había ido. El Jamaicón Villegas y don Carlos fueron parte importante de mi carrera, pues don José me puso de titular en Tapatío por eso me tomaron en cuenta. Y don Carlos me impulsó a la Primera División.

— Difícil porque entonces Chivas tenía grandes jugadores en la defensa como Eduardo Ramos, El “Nene” López Zapean, Quirarte, Juan Rodríguez Jara, entre otros. Pero se llegó el día de mi debut, fue en Monterrey contra los Tigres, perdíamos 3-1 y entre de cambio; y después en Tampico entre en el segundo tiempo cuando perdíamos, de modo que mi debut no fue tan bueno, pero claro yo estaba feliz mis sueños se estaban cumpliendo, correspondiendo el esfuerzo de mi mamá Goya quien me apoyó mucho cuando llegué al Tapatío

— ¿Cómo llegaste a titular?

— En el siguiente torneo salió don Diego y entró el “Chuco” Ponce, quien me puso a jugar junto con Eduardo Ramos, con Quirarte en la lateral, pero nos alternaban en la central, hasta que me quedé con la titularidad junto con Quirarte, y nos afirmamos con la llegada de Alberto Guerra a la dirección técnica. Y ya no salí de la titularidad. Y ya con mejor sueldo le compré estufa, refrigerado y otras cosas a mi mamá para su restaurante, a mi papá le compré un taxi.

— ¿Cuánto tiempo jugaste en Primera División?

— Fueron diez años sin jugar en otro equipo, solo en Chivas, en donde un amigo que lleva la estadística del equipo en Facebook, me informó que yo soy el tercer jugador de Chivas, con más partidos jugados, después del “Bigotón” Jasso y Villegas. Yo jugué más de 440 partidos, me lesionaba poco y debuté joven y anoté 25 goles, lo que son muchos para un central.  Fui campeón ganándole a Cruz Azul la final.

— “Deme” la pegunta obligada: ¿por qué no te llamaron a la Selección en tu mejor momento?

— Es una de las injusticias que hay en el futbol. Yo debí estar en el Mundial del 86, la defensa de Chivas era la mejor, Lugo, Quirarte, “Pelon” Gutiérrez y yo, pero el futbol estaba muy centralizado por los Pumas y el América, fuera de esos equipos solo fueron a la Selección Quirarte y Tomás Boy.

— De tu paso por el futbol ¿qué recuerdos tienes?

— Mi primer gol se lo hice al América, anoté el 2-0 inolvidable con el Estadio Azteca lleno, ya te imaginarás, al América le anoté varios. El título del 86-87 que ganamos en el Jalisco contra Cruz Azul, y desde luego que mis padres vinieran a verme jugar en El Jalisco. Y en contrario recuerdo la final que perdimos con América en 83-84,

— ¿Qué aconsejas a los que vallartenses que buscan su sueño de jugar en el futbol profesional?

— En el futbol siempre hay mejores que uno, hay que luchar, hay que entregarnos a  nuestros sueños, pero sobre todo tener pasión, si no se tiene, no llegas lejos. Gracias por la entrevista.

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