Cambio con rumbo definido

Por Humberto Famanía Ortega

 

Resulta muy importante en estos tiempos de crisis en varios aspectos de la vida, hacer una pausa para analizar con detenimiento cual será el rumbo que se siga para obtener bienestar en todos los aspectos. Partiendo como base en los equilibrios que debe de haber entre producción, distribución y bienestar social; surge la idea de consolidarnos como nación. Con producción programada y distribución equitativa habrá un bienestar creciente y armónico, simplemente una fórmula que mucho ayuda a todas aquellos países que conocen con exactitud de sus potencialidades y rezagos.

Ante los acontecimientos recientes de cambio de poder en los Estados Unidos de América a partir del 20 de enero del 2017, es importante hacer notar que el Sr. Donald Trump está buscando impactar en cambios enérgicos que no se pueden tomar a la ligera. Por lógica le doy la razón en cuanto cambiar su casa por lineamientos que sirvan para estimular la economía y controlar la migración mediante normas que busquen la seguridad de su país. Pero también es importante buscar en lo interno las fallas que se han cometido en los aspectos que se refieren a la integración de las familias estadounidenses. Vale más una sociedad educada en los auténticos valores, que un Estado con riqueza económica exuberante y llena de desórdenes y deleites.

Para todos es conocido que una sociedad donde se permite abusar de la libertad y la democracia, nos hace más vulnerables en los comportamientos primordiales para alcanzar una convivencia sana que nos lleve a la prosperidad. Creo que el tendón de Aquiles de los Estados Unidos está en la falta de aplicación  de normas de conducta donde se estimule a sus habitantes y se les oriente. La formación a una vida de paz es de suma importancia para la sociedad y las familias, mucho más que la economía.

Para decidir cualquier situación de cambio es necesario escuchar a la sociedad y una vez que se analiza se planea para realizar, vemos con tristeza que no se toma en cuenta esta fórmula que nunca falla en la conducción de una nación o empresa. Por eso reafirmo urgen liderazgos decentes y creativos, donde se sirva con emoción para lograr confianza. Cuando se tienen objetivos muy precisos con metas bien definidas, el camino a la prosperidad será más fácil. Hago votos para lograr un mundo mejor, empezando con nuestros países vecinos para que pongamos la muestra de una verdadera integración donde se ejerza unión regional, solidaria, con principios bien cimentados de cooperación y respeto mutuo.

La democracia adquiere y se asienta, cada vez más como un valor universal por eso aplaudo aquellas naciones que lo practican. Sin embargo, se discute la manera en que se interpreta de forma unilateral por los países occidentales, quienes al considerar esta forma de convivencia humana como imperativo moral, con frecuencia la invocan para intervenir en aquellas naciones que no comparten estos procedimientos políticos y tienen otras formas de cultura política. Con orgullo mexicano reafirmo que México ha sido respetuoso de los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención en los asuntos internos de otros países.

Lo que es muy cierto es que las migraciones internacionales son un  tema recurrente en la historia de la humanidad. Ahora en día los avances en las comunicaciones y transportes y las asimetrías entre las economías de los países y regiones que se basan en la depreciación del trabajo son el detonante de nuevas formas de migración laboral. La explosión demográfica, la hambruna, las guerras y la inseguridad también han aumentado el número de refugiados. Hemos de reconocer que México es uno de los países más importantes de origen, tránsito y destino de migrantes, en este sentido es necesario tener mayor control y por lógica nos convertimos en la antesala de los Estados Unidos.

México comparte con la Unión Americana una de las fronteras terrestres más complejas y contrastantes, en este sentido es urgente evaluar los resultados y la eficiencia negociadora de la estrategia de agenda bilateral, para saber qué cambios son necesarios para saber qué elementos debería contener un programa fronterizo integral para dirimir los conflictos de la zona, así como para impulsar una relación más simétrica en ambos lados de la frontera que incluya el desarrollo integral, la seguridad y bienestar social, pero sobre todo el respeto irrestricto a los derechos humanos de esa zona.

Quiero dejar asentado en esta opinión estimados lectores, que la globalización es un proceso irreversible, que no nació ayer, sino dese el siglo XVI, pero que se ha acelerado desde las dos últimas décadas y que consiste básicamente en la integración y unificación  de la vida política, económica, social y cultural de los habitantes de este planeta y muy particularmente de mercados, valores y patrones económicos. La implicación más seria del Tratado de Libre Comercio con los Estados del norte de nuestra Nación, nos dio la gran oportunidad de acceder al mercado norteamericano en forma preferencial y de hacernos atractivos a la inversión extranjera, pero  al mismo tiempo con el gran desafío de habernos insertado muy rápidamente en un entorno de libre mercado en que hemos tenido que competir de la noche a la mañana con países y empresas poderosas sin apoyos de transición que si operan en el contexto europeo.

Es necesario avanzar, pero teniendo en claro primero cual sería el proyecto nacional que buscaría impulsarse y cuáles serían las opciones para lograrlo en el entorno global y regional. Somos un país con potencialidades y rezagos, pero con más de lo primero. Es tiempo de unidad nacionalista que conlleva solidaridad en todos aspectos a esta Patria tan generosa. Podemos sin lugar a dudas convertirnos en una potencia mundial si logramos priorizar educación y cultura, porque una de las características de los mexicanos es que somos muy creativos. Urge desterrar la corrupción y la impunidad como elementos nocivos del progreso.

 -.Considero que México vive una etapa decisiva de su Historia. Es hora de hacer valer nuestra dignidad con el orgullo de tener raíces muy profundas de verdaderos constructores de esta gran Nación; siempre adelante, mirando lejos, sintiendo profundo y volando muy alto.-

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