Aprender a vivir con dignidad

Por Humberto Famanía Ortega

En una de nuestras esporádicas reuniones, un grupo de amigos comentábamos del quehacer de nuestras vidas tratando de justificar nuestra propia existencia. Cada uno fuimos mencionando las experiencias de vida en este territorio paradisiaco nuestro amado Puerto Vallarta Jalisco. Todo iniciaba desde la niñez, ya que fue un punto de referencia que obligaba a hacer un examen minucioso de las acciones que más trascendían en nuestra vida. Nuestro paso por la primaria y secundaria en la que todos coincidimos, fue donde realmente forjamos nuestro destino, generación de ambas escuelas de 1955-1966.

Es innegable que a casi nadie nos gusta pensar en la vejez, en un mundo en los que los estándares de belleza; delgadez, juventud y piel perfecta, el envejecimiento es visto como algo negativo y triste. A veces nos avergonzamos de decir nuestra edad, lo cambiamos o callamos o hacemos hasta lo imposible por disimular esta realidad impuesta por el tiempo. Llegamos a la siguiente conclusión, tenemos dos caminos; pelearnos con nuestra edad y vivir de alguna manera enojados con nosotros mismos o aceptar y reconocer que tenemos caudales de experiencias acumuladas.

En los actuales tiempos, se requiere de los consejos de quienes han sumado a su vida en diferentes actividades un cumulo de aprendizaje que hace poner en claro situaciones que requieren avanzar para la prosperidad de nuestra comunidad y familia. Por ello es importante hacer un plan de vida, el cual tiene que incluir, necesariamente, la etapa de la vejez. Es importante que siempre llevemos en nuestra mente el envejecer con dignidad.

Algunas veces a quienes Dios nos ha concedido llegar a la senectud de nuestras vidas, es urgente hacer un análisis de lo que hemos hecho y lo que nos falta por hacer. Para eso debemos de buscar la forma de cultivar la mente, disfrutar el arte, el sentirte útil. Preocuparnos por nuestro arreglo personal, si estamos en condiciones físicamente de salir de casa, aprovechemos la oportunidad para pasear. Ahora en día la ciencia ha avanzado, la edad productiva ha aumentado, por eso debemos de vivir jóvenes siempre, alimentando el espíritu para moldear un cuerpo sano, donde nuestras facultades sean capaces de producir.

Es importante recordar, la nostalgia es buena cuando hacemos un recuento de nuestros orígenes. No hagamos de nuestras vidas y nuestro hogar un museo, no es cierto que el pasado era mejor, evitemos cosas negativas, al igual que antes, el mundo te sigue ofreciendo cosas maravillosas, vivamos a plenitud el presente. Propongamos a hacer que las cosas sucedan, lo que es medular en nuestras vidas son los valores que forman parte de nuestra conducta, es la savia que nos hará trascender. Nunca es tarde para comenzar, deberemos estar prestos para seguir fortaleciéndonos.

Pues bien amigos y respetables lectores, los invito a hacer la siguiente reflexión, sobre a todos aquellos que ya entramos en la etapa adulta de nuestra vida: démosle valor a nuestros sentimientos en esta etapa que nos provoca, compártanlos con alguien quien pueda ayudar a aceptarlos y superarlos si es necesario. Debemos de reorganizar nuestras vidas, a veces los cambios serán leves o drásticos, pero hay que hacerlo con sensatez y flexibilidad para no perder la paz y la alegría.

Después de haber hecho algunas consideraciones, me propongo hacer un análisis de los alcances que puede tener la experiencia donde un individuo en la plenitud de su edad logra, en la vida pública, social y empresarial de su comunidad. Cuantas veces a los cuarenta años ya te consideran viejo para ejercer alguna actividad, cuando en la realidad estás en tu mejor momento, y esto se ve muy frecuente en México. Es indigno lo que hacen por eso convoco a un movimiento nacional para lograr justicia laboral en todos sentidos. Basta levantar una encuesta para decidir qué pasos seguir para tener un país más productivo para buscar el equilibrio en las contrataciones de personal bajo estas circunstancias.

Creo sería muy justo en buscar la forma de otorgar beneficios de parte de gobierno a las empresas que contraten a adultos mayores en sus negocios, bajo una supervisión constante que motive lograr mayores beneficios. El trabajo físico por lógica si tiene que tener ciertas características para quienes se contratan donde la edad si es importante para lograr menos accidentes en su labor. Existen una serie de actividades que fácilmente pueden contratar a personas mayores donde su experiencia en el campo docente, investigación, capacitación y manualidades serian un éxito.

He tratado en esta opinión de valorar a quienes en un tiempo fueron parte importante en la familia y en la sociedad, a nuestros adultos mayores. Hoy en día vemos con tristeza que la edad entre 18 y 30 años ha subido la mortalidad a causa de la droga, guerras, rivalidades por controles de poder derivados de hechos ilícitos, etc. En fin lo que es importante seguir siendo productivos no importa la edad que tengas, se tiene un espacio que debes de llenar con fortaleza todo depende de nosotros mismos, para salir adelante.

En lo personal le doy gracias a Dios por haberme dado unos padres maravillosos y ejemplares, hermanos solidarios, mi bella familia donde se cumplió a cabalidad con mis deseos; el tener una esposa bella y fiel a nuestros principios, una hija inteligente, productiva y madre admirable con dos bellas nietas que son mi energía y un esposo dedicado a fortalecer su familia. Amigos que a través del tiempo he aprendido a abonar en mi vida fuertes experiencias que me hacer caminar con paso lento pero contundente.

 -. Damos amor cuando respetamos el proceso de desarrollo de cada persona, cuando confiamos en el amor de Dios, cuando somos pacientes como EL es con nosotros, cuando brindamos ternura en momentos difíciles, cuando perdonamos las ofensas. Cuando acompañamos las crisis de las personas que amamos sin exigir nada a cambio.-

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